Vivir contigo

¿Te has preguntado alguna vez que tan buena compañía eres?, ¿qué piensan de ti las personas a tu alrededor? ¿Tu pareja, tus padres, hermanos, amigos? Normalmente tratamos de rodearnos de compañías agradables y las buscamos, y tal vez hasta nos damos el lujo de criticarlas o señalar sus errores sin embargo ¿sabes que significas TÚ para ellos?

Enfoquémonos en tu pareja, ¿qué tan agradable le resulta vivir contigo?, ¿qué tan a menudo se ríen juntos, se disfrutan uno al otro, gozan el placer de su compañía, aún viendo un programa de televisión o leyendo un libro cada quién en silencio, comparten una cena y de pronto se dan cuenta que son los últimos en el restaurante porque la plática fue por demás amena, se inventan una escapada juntos, o simplemente son cómplices de vida?

En ocasiones nos quejamos que nuestra pareja no nos atiende, o nos comparte sus vivencias, no inventa una cena romántica o nos da un regalo, pero… ¿te has preguntado cómo eres TÚ con tu pareja ?, ¿qué tanto valoras el tenerla, cuanto la disfrutas, qué haces para conservarla, cómo le haces sentir bien, qué tanto le sonríes? y lo más importante: ¿qué tan a menudo le recuerdas cuanto la quieres?
Creemos que estando ahí por lógica sabrán que los queremos y los apreciamos y no es así. Todos necesitamos en algún momento que nos recuerden cuanto nos quieren, cuanto nos valoran y lo bien que nos sentimos en su compañía. Tal vez lo sepamos, ¡pero es importante recordarlo!

graciela

Los problemas cotidianos tal vez nos hacen no prestar atención a los detalles, no podemos ir por la vida como cascabel y con el pandero, pero si tratamos de aligerar esos problemas -de la magnitud que sean- seguramente será más fácil resolverlos. Una sonrisa, un abrazo, un apretón de manos, un saber que estás ahí es importante, siempre.

Cuando una relación, cualquiera que esta sea, de familia, de amigos o de pareja no está funcionando y sientas que no estás recibiendo lo suficiente, pregúntate qué estás dando TÚ a esa relación. Que tanto haces porque esas personas que te rodean disfruten el placer tu compañía, sientan que pueden contar contigo, estén ciertas de encontrar en ti una sonrisa que les aligere la carga, un abrazo que les haga sentir mejor o simplemente un alguien que los escuche.
Seamos amigos de nosotros mismos, observemos lo que no estamos haciendo bien y tratemos de corregirlo, para poder así dar a los demás lo que nosotros pedimos de ellos.

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