Verónica Collignon, la ilustradora mexicana que está conquistando New York.

Verónica Collignon es una de las ilustradoras más destacadas en el ámbito de la moda. Con un estilo inconfundible de finos y estilizados trazos, donde el color es el protagonista, ha cautivado las emociones de marcas como Elizabeth Arden, Shu Uemura, Renaissance Hotels, Ouidad y Clinique; además, ha colaborado en algunas de las publicaciones más prestigiosas y respetadas del mundo, como Cosmopolitan y Wall Street Journal.

La travesía artística de Verónica Collignon inició en Guadalajara, donde la cultura mexicana influyó fuertemente su estilo: el colorido, la celebración de la vida y un natural sentido del humor vienen de esta primera etapa, pero después su pasión por la ilustración, la moda y los colores la llevó a tres de las ciudades más fascinantes e inspiradoras del mundo: París, Madrid y Nueva York,  donde actualmente reside y trabaja.

Admiradora de Garance Doré, David Downtown e Izak Zenou, Verónica ha desarrollado un inconfundible estilo propio con un dominio asombroso de la técnica. En sus creaciones el color tiene un rol protagónico, sugerente y muy expresivo y esto no es fortuito, Verónica describe así su forma de percibir el mundo: “Veo la vida en colores”.

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La enorme importancia del color en su vida y sus ilustraciones, se refleja en su curioso hábito de coleccionar esmaltes de uñas de diferentes colores que nunca utiliza. Permanecen cerrados. Lejos de cumplir el propósito por el que fueron creados. Pero para Verónica cumplen un objetivo mucho más importante: esos colores la fascinan, la inspiran: “¡Los compro porque me siento maravillada por el color!,  incluso puedo recordar nombres y números mediante un código de colores en mi memoria”.

Los trazos elegantes y cargados de historias de Verónica Collignon se pueden apreciar en empaques, textiles, logotipos, campañas publicitarias y editoriales, pero su trabajo, caracterizado por la sutileza, la técnica y un profundo sentido de belleza y armonía son mucho más que ilustraciones: son el antídoto contra un mundo trepidante; son una pausa de seductora belleza en medio de una cultura pop vertiginosa y devota de lo efímero. En dos palabras: son arte.

 

 

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