¡Vale la pena luchar!

¡Hoy me gustaría compartir una maravillosa historia!  Andrés Marzio, un niño español de solo 11 años con distrofia muscular congénita ha sido designado el mejor entrenador de la liga de fútbol infantil de su ciudad.
Postrado en una silla de ruedas desde su temprana edad tiene la capacidad de alegrar la vida de las personas que están a su alrededor. Soy un niño feliz dice, y me gusta que los demás sean felices también, mencionando “yo no puedo hacer muchas cosas pero hay que vivir la vida igual, se puede si tienes ánimo”.
Se dice admirador de Zidanne y de Simeone, jugadores de talla internacional de quienes ha aprendido que hay que ir poco a poco mejorando y cuando se pierde animarse y pensar que no pasa nada, que el próximo partido se ganará y también la fuerza física y mental que se necesita para lograrlo.
La historia de este niño empezó porque un día comiendo en casa de un amigo este le comento que tenía su equipo de fútbol pero no tenían entrenador él se ofreció como tal y aunque fue difícil conseguir el puesto, lo logró y el resultado fue ganar el título que anteriormente mencioné. “Como no puedo ser futbolista puedo ser entrenador. Mi enfermedad me impide caminar, tengo problemas respiratorios y cardiacos, así nací, pero puedo transmitir mis conocimientos de fútbol. En el último partido que jugamos, el que por cierto perdimos, les decía a mis jugadores: ¡Aguanten, Aguanten, ustedes pueden! Mi enfermedad me impide hacer muchas cosas pero hay que vivir la vida igual”.

Es increíble, que un chico de tan corta edad, nos proporcione estos ejemplos. ¡Tanto que aprender!  Lo más importante es valorar la vida a pesar de cualquier circunstancia y a estar cierto de que los milagros diarios sí suceden.

“Hace poco di un discurso en el Senado y me escucharon, porque trato que se den cuenta que hay niños con este tipo de problemas y se necesita nos apoyen”. Le preguntaron sobre sus planes a futuro, a lo que contestó: “voy a seguir entrenando equipos infantiles pero ya creceré ¡y espero me tomen en cuenta los equipos grandes por si un día necesitan un entrenador para sus equipos!, ¡quiero seguir siendo entrenador!”.
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Y seguramente lo conseguirá porque cuando se tiene la voluntad de hacer las cosas sin importar las circunstancias adversas, todo es posible.

Cuantos de nosotros a la primer circunstancia adversa que nos sucede, bajamos los brazos y decidimos rendirnos, no seguir adelante, simplemente  lamentarnos de nuestra “mala suerte”, cuando en realidad tenemos tanto por hacer, tanto por que luchar, primeramente por nosotros mismos, y después por perseguir nuestros sueños o realizar nuestro planes.

Siempre he estado convencida que debemos hacer que las cosas sucedan, pues las cosas no se hacen solas, tras cada uno de nosotros debe estar una gran fuerza de voluntad y un gran amor a la vida. Todos tenemos una misión, y por pequeña o insignificante que nos parezca, hacer lo posible por realizarla es parte de nuestro diario vivir.
La lección que hoy nos da un niño de tan solo 11 que a pesar de sus adversidades sale adelante con ánimo y fortaleza nos debe hacer pensar que sí se puede, que debemos ver siempre para adelante, ¡y que la vida es un regalo que debemos aprovechar cada minuto!

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