Una visita al Amazonas

El Amazonas es un mundo de aventuras que abre la imaginación de quien lo visita. Comenzando con su tamaño: Un ecosistema sin rival en cuanto a su inmensidad y diversidad, en el río Amazonas confluyen 8 ríos y tiene el doble del área de India. Es la fuente de gran parte del aire, agua y clima del que todo el planeta depende.

A pesar de esto, las expectativas deben de aterrizarse, su lujo es mucho más sutil, se encuentra en el cantar de los monos escondidos en los árboles, de la fauna que llena de verde hasta donde la vista alcanza, de la gentileza de las comunidades que viven en sus orillas y del poder y quietud del mismo río.

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Mayo y junio son los mejores meses para sumergirse en esta aventura, ya que es justo entre la temporada de lluvias y los meses de sequía. Además, es cuando el río alcanza su mayor nivel, perfecto para un paseo en canoa por el bosque inundado.

Llegar, como en todos los pequeños oasis de paz que quedan en el planeta, es complicado. Si decides viajar independientemente un avión a Belém y varios viajes cortos en barco y avioneta te llevarán a tu destino, sin embargo la mayoría de los resorts tienen planes de transporte que te ayudarán a llegar a tu destino de manera rápida y segura.

El Amazonas ofrece experiencias para todo tipo de viajeros, si buscas desafiarte y encontrar situaciones extremas, existen acampadas en medio de la selva con caminatas de dos o tres días, hasta aquellos pequeños resorts que entiendes que el lujo está en los detalles.

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Si prefieres la comodidad de un hogar lejos de casa, pero quieres vivir la experiencia comunal existen lugares como Ukari Lodge, dentro de la Reserva Mamirauá. La sustentabilidad es mucho más que una tendencia en Brasil, y esto se nota en el manejo de este resort que es atendido por personas de las comunidades que cuidan la reserva y que se reconoce por sus facilidades que combinan ecología con lujo. Funcionando puramente de energía solar, recolectando agua de lluvia, los bungalows hechos de materiales reciclados y con un menú orgánico de frutos y proteínas de la región.

Si no quieres despegarte del río, una excursión en barco es lo mejor, la mayoría de los tours varían entre 5 y 10 días, en los que se hacen paradas estratégicas para adentrarse a la selva, y en los que disfrutarás del dormir arrullado por la corriente.

Sin importar la experiencia, el Amazonas es la oportunidad para reconectar con la naturaleza, olvidarte del ajetreo y disfrutar con todos tus sentidos.

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