¡Una vida de lujo!

Qué maravilla poder decir ¡vivo una vida de lujo!

Vivir una vida de lujo, contrario a lo que podríamos pensar, es vivir una vida sencilla, disfrutar de los grandes lujos que la vida nos regala a cada momento.

Empezar nuestro día dándonos el lujo de agradecer un nuevo amanecer ¡una nueva oportunidad! El lujo de vernos rodeados de seres queridos, de apreciar lo que este día nos regala en todo su esplendor, ¡qué lujo!

Desafortunadamente, la vorágine en la que vivimos cada día no nos permite apreciar los lujos que la vida nos regala. Tal parece que tenemos que estar siempre ocupados, y no nos permitimos un tiempo libre para nosotros mismos. No nos permitimos darnos el lujo de sentarnos a pensar en nosotros, en nuestras cosas, en tomarnos un café tranquilas con nosotros mismas, o sentarnos a leer un buen libro. Tenemos que estar ocupadas, corriendo y, si no tenemos algo que hacer, lo inventamos.

 

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Qué lujo una tarde de amigas, qué lujo poder apreciar si el día está soleado o nublado. Existen tantos lujos a nuestro alrededor y nos olvidamos de apreciarlos… qué lujo la sonrisa de un niño, ¡la bendición de un anciano! Lujo de ser yo misma, tal cual, sin tratar de impresionar a nadie. Sentirnos orgullosas de ser quiénes somos y cómo somos. Lujo de ser solidarias y tener el lujo ¡de poder abrazar a los demás!

¡Lujo de poder reír a carcajadas! Lujo de decir no ¡sin sentirte culpable! Lujo de cantar desafinada, pero con todas las ganas. Lujo de sonreírles a las personas que se cruzan en tu camino aun sin conocerlas. ¡Lujo de disfrutar viendo fotografías! ¡Lujo de visitar a un enfermo porque significa que estás sana! Lujo de cumplirte el capricho de comerte un helado enorme sin sentirte culpable. ¡Lujo de un mezcal en compañía de alguien querido!

Lujo dejar a un lado el teléfono, y darte el lujo de no estar al pendiente cada minuto. ¡El mundo no se va a acabar!

Lujo de hacer una lista de lujos que te gustaría cumplirte, ¿no te gustaría? Te invito a hacerla, la disfrutarás mucho y, sobre todo, te darás cuenta de que los verdaderos lujos son justamente esos: los que están al alcance de tu mano fácilmente.

Pensemos que uno de los lujos más importantes que tenemos es el de la libertad. Si aun con todos los defectos que nuestro país tiene, ¡tenemos lo más preciado que es la libertad! Cuántos otros países están pasando por guerras, tragedias y situaciones extremas, y nosotros tenemos la dicha de ser libres y autónomos.

Apreciemos los lujos no tangibles que tenemos, disfrutemos y tratemos de desarrollar el positivismo en nuestras vidas. Seguramente iremos más ligeros y podremos ver las cosas desde otra óptica.

Contrario a esto, muchas personas consideran que el verdadero lujo es poseer, acumular y mostrar lujos materiales. Aceptable también, si es lo único que tienen para ser felices; ojalá tuvieran a alguien a su alrededor que les mostrara lo divertido que es ir por la vida dándote el lujo de gozar y disfrutar otro tipo de lujos: ¡el lujo de vivir una vida de lujo!

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