Una reflexión sobre la elegancia

02modaHoy sonaré un poco decimonónico, pero al hacer referencia a un tema tan clásico, se requieren referencias que a pesar de ser antiguas, se mantienen vigentes.

Una de las cualidades de la mujer más valoradas por la sociedad es la elegancia. Esa prestancia no solo en su forma de vestir sino también en sus maneras y en su forma de conducirse en público –y en privado-, es siempre admirada por todos.

Probablemente la mayor exponente internacional de esa característica es la famosa diseñadora de modas Carolina Herrera. Su sempiterna impecabilidad la convierte en ese modelo a seguir por mujeres de todo el mundo. Pero no solo se trata de su forma clásica de vestir sino de muchos otros atributos.

Una mujer verdaderamente distinguida demuestra que esa cualidad le es natural, no pide ser reconocida por ello sino que su simple discreción le hace resaltar sin esfuerzo alguno; fluye fácilmente y las exageraciones en sus atuendos son algo que en ningún momento son opción para ella. Su forma de hablar, de caminar, y sus ademanes, son pausados, serenos; esto evidencia que en ella existe una profunda paz interior y mucha madurez –no necesariamente hago referencia a la edad sino a la actitud frente a la vida-.

07modaY es que la elegancia está directamente relacionada con los valores morales y de comportamiento social. Seguramente una fémina que ha leído y pone en práctica el Manual de Urbanidad y Buenas Maneras de Manuel Antonio Carreño (paisano de Herrera), es fácilmente respetada y reconocida por los demás como una dama con una gracia única.

Otra de las claves para lograrlo es el estar siempre en armonía consigo misma y con los semejantes, mantener buenas relaciones y en ningún momento formar parte de un conflicto que salte a la palestra.

Las prendas clásicas, nada provocadoras –aunque en algunos casos pueden ser delicadamente sugerentes-, son un must. Los colores estridentes, las exageradas transparencias y lo opulento se encuentran más allá de sus posibilidades.

09modaUna mujer elegante nunca va de prisa por la vida, vive en un lujo tan verdadero que el tiempo es su mejor aliado. Es cortés con todos a su alrededor, valora a su familia, es puntual, responsable y disciplinada, sabe lo que quiere, es decidida y muy productiva. En ninguna ocasión se le escucha gritar, y a cada persona que se encuentra en donde ella está presente, le hace sentir lo importante que es y le reconoce sus mejores atributos.

Según el ritmo de vida que exige el tiempo que vivimos, el poder poner en práctica todas estas claves parece no ser una tarea fácil. Pero no en vano, Carolina Herrera sigue siendo un personaje altamente admirado y valorado en todo el orbe. Hoy le decimos a usted, lectora, que sí vale la pena ser elegante; ¿se ha preguntado alguna vez cuánto lo es?

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