Una pregunta para renovar tu espalda

La espalda es una maravillosa estructura. La forma de cada una de sus piezas están extraordinariamente diseñadas hasta el mínimo detalle, en cuanto a localización, posición y relación a los demás órganos y estructuras del cuerpo para el desarrollo armonioso y perfecto de todas sus funciones.

La columna vertebral cuenta con 33 vértebras articuladas entre sí, mismas que le dan a la columna flexibilidad, estabilidad y amortiguación en los impactos. Su estructura y formación está diseñada para mantener erguido al cuerpo humano sobre los dos pies, conservando siempre el equilibrio. Las vértebras están unidas estrechamente por los músculos los cuales le dan a la espalda las curvaturas normales y los movimientos que se requieren.

Esto hace de nuestra columna una pieza de protección a la médula, y un elemento vital para mantener el equilibrio, conservando el centro de gravedad.

Si tomamos en cuenta que la columna es protección, equilibrio y sostén el desafío que se presenta cuando se padece de la espalda se pone en relieve. Y las preguntas son: Yo, como columna ¿cómo me siento?, ¿cómo estoy?, ¿qué me abruma?

Es fácil sentirnos víctimas y estar pasivos, cuando hay dolor nuestros movimientos resultan incapacitantes, ni siquiera podemos descansar. Lo que resulta en una autoestima baja, nos sentimos inútiles, nos abruma el trabajo, nos sentimos rebasados de responsabilidades o simplemente no nos permitimos dejarnos caer, soltando nuestras cargas por un momento sin sentirnos irresponsables o malas personas.

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Entonces, nuestra espalda se pone en estado de emergencia haciéndonos un gran favor: DOLOR. Está gritando: ¡Para, no sigas, considérame! Y nuestra respuesta con nuestra autoestima por los suelos es: ¡Ésta espalda me está matando! Pareciera que este panorama no nos ofrece opciones, y la salida fácil es lamentarnos y lamentarnos, esperando consideraciones que nunca llegan.

Sin embargo, todavía estamos en posibilidad de hacer una elección: Un movimiento cercano y afectuoso hacia nosotros mismos. La columna inmediatamente lo agradece. Es decir, antes de esperar consideración de otros, primero tenemos la elección responsable de considerarnos amorosamente a nosotros mismos. Poner en actividad mi proceso curativo y el hacer preguntas desafiantes me toca a mí, fijar la mirada hacia la solución dispara el desarrollo hacia la salud.

Por eso conviene, en un momento tranquilo, preguntarnos, por ejemplo: ¿Qué sentido tiene estar en equilibrio con nuestra columna?, no tienes que responder, la columna sacará la respuesta de un desván secreto que tenemos lleno de recursos en un recóndito lugar de nuestra persona. Te sorprenderás de lo rápido que responde nuestra espalda con mejoría.

La pregunta periódica de: ¿Qué sentido tiene mantener mi espalda centrada y flexible?, actualiza también el sentido de vida y si lo haces mientras realizas ejercicio es doblemente eficaz.

Este es un modo de enfrentar los padecimientos de espalda de un modo infalible y permanente, es decir curativo. Así se evita el auto saboteo inconsciente en los tratamientos de columna y en sesiones de rehabilitación.

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