Traje sastre: un orgullo femenino

A comienzos del siglo XX el traje sastre, que antes era pensado exclusivo para caballeros, comenzó a revolucionar sociedades enteras y, de paso, escandalizó a diversas esferas públicas. Aquellas piezas que brindaban seguridad y poder a todo el que las usaba, comenzaron a ser llevadas, con mucha sofisticación, por audaces mujeres que encontraron en el conjunto un arma de libertad, expresión e igualdad.

Desde aquel entonces ha corrido un siglo completo, y con él hemos visto cómo el papel de la mujer dentro de la sociedad ha evolucionado para compartir con su contraparte masculina posiciones de poder y ser capaz de colocar temas dentro de la agenda social, política y cultural. Para esto, el traje sastre femenino también ha evolucionado, quizá para adaptarse al empoderamiento de la mujer y ofrecerle mayor libertad de movimiento. Conocer su historia es adentrarse en el mundo de la moda, donde nombres como Gabrielle Chanel, Marlene Dietrich y Katharine Hepburn, pioneras del traje femenino, suenan fuerte al lado de casas de moda como Givenchy e Yves Saint Laurent.

Chanel

Una parte importante de la historia de la moda inicia con Coco Chanel. Como una mujer adelantada a su época, no le importó romper con paradigmas al momento de crear el primer traje sastre; estamos hablando de aquel icónico conjunto de saco y falda confeccionado en tweed que le dio a la mujer la libertad de verse moderna y femenina, pero, al mismo tiempo, cómoda y, por supuesto, poderosa.

Gabrielle Chanel lleva una versión de su traje sastre en su apartamento en París, circa 1950.

El saco carecía de hombreras, mangas ajustadas y cuellos cerrados; la falda, por su parte, era suelta y permitía que las mujeres pudieran dar pasos largos, lo suficientemente largos para llevarlas al lugar que hoy se merecen.

Una mujer lleva un traje sastre fuera del taller de Chanel en París, circa 1950.

Marlene Dietrich

Con los aires bélicos de la guerras mundiales cerniéndose sobre las ciudades europeas, muchas casa de moda optaron por cerrar sus puertas. Fue una época oscura en el mundo de la alta costura; sin embargo, el empoderamiento femenino se vio representado por Marlene Dietrich. Con su carácter fuerte y voz grave, Marlene escaló a la fama al mostrar un estilo masculino en su vestuario, en ese entonces, demasiado adelantado a la época. Para su papel como la bailarina Amy Jolly en «Morocco», se diseñó un tuxedo que rompería con todos los estándares de la época, al ser utilizado en una de las secuencias más memorables de la película que estrenó en 1930.

Marlene Dietrich durante el set de «Morocco».

Katharine Hepburn

Una vez comenzada la década de los años 30, una mujer de nombre Katharine Hepburn tomó Hollywood por sorpresa al mostrar un estilo casual, completamente alejado del glamour que, en ese entonces, estaba en boga. En 1934, un artículo bajo el nombre «Hollywood goes Hepburn» reconoció la revolución que se estaba suscitando en la farándula y la atribuyó a una persona: Katharine y su estilo andrógino compuesto por blazers inspirados en prendas masculinas, camisas de cuello, pantalones y mocasines. Para Katharine era más sencillo vestir trajes masculinos, que –al ser holgados– le daban mayor comodidad y le aportaban un look atemporal.

El outfit favorito de Katharine fuera del escenario era un traje confeccionado por un sastre para hombres.

Givenchy

El estilo de Hubert de Givenchy estuvo marcado por la innovación, así como por la influencia de diseñadores como Cristóbal Balenciaga, a quien Givenchy admiró y tomó como inspiración para sus colecciones avant−garde; pero la más grande inspiración en la vida de este se llamó Audrey Hepburn. Ambos se conocieron durante la filmación de Sabrina y su amistad y colaboración duró hasta la muerte de la actriz. Givenchy diseñó, durante la época de los 60, diversos trajes con pantalones que Audrey utilizó constantemente y que se convirtieron en su look característico.

La actriz y el diseñador a punto de entrar en su taller, circa 1960.

Yves Saint Laurent

Conocido como el pequeño príncipe de la moda, Yves fue el hilo conector entre el antiguo estilo de la alta costura y la modernidad del ready–to–wear; sin embargo, fue su tuxedo llamado «Le smoking» el que le daría un lugar como revolucionario de la moda. Aunque no era la primera vez que elementos masculinos se hacían parte de las prendas femeninas, su llegada marcó un parteaguas durante una época marcada por la revolución de género. Durante los siguientes años, la casa de moda presentó pantalones con diferentes cortes, sellando su posición como maestro de la nueva feminidad: andrógina y liberada.

Catherine Deneuve se convirtió en la primera mujer en llevar la creación del diseñador.

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