Sobre Cranker y otras piezas del imperio Ovadía

Con sólo 33 años, el chef Daniel Ovadía es hoy uno de los más exitosos en la escena de la gastronomía nacional. Su nombre se alía en este momento al de unos nueve restaurantes que, pese a variar en ubicaciones y estilos, mantienen un sello personal que los comensales aprendimos a reconocer cuando abrió Paxia, que fue su primer restaurante y que cerró hace un par de años tras una década de reinterpretar con éxito los sabores tradicionales de la cocina mexicana.

 

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Al extrañado Paxia han seguido muchos otros proyectos: Morablanca (hoy también cerrado), Peltre —lonchería casual que tiene tres sucursales en Ciudad de México: una en la colonia Roma, otra en la Condesa y una más en Polanco—, el servicio de catering Daniel Ovadía, Isla Calaca —comida mexicana callejera con dos sucursales en Europa: una en Málaga y otra en París—, Punta Corcho —cocina del mar a la leña en Puerto Morelos, Quintana Roo—, Nudo Negro —que combina, en la colonia Roma, la comida mexicana con la oriental—, Markavá —cocina israelí en la Condesa—, Paragüero —de cocina mexicana casual en Cuernavaca— y, dentro de los centros de entretenimiento Alboa, tres conceptos: el japonés DAO, las tapas y tacos de AVIRA (ambos en Santa Fe) y el sports bar Cranker, que se encuentra en tres sucursales de Alboa: Patriotismo y Santa Fe en Ciudad de México y Plaza Bugambilia en Cuernavaca, donde comparte cocina con Paragüero.

En una generosa presentación para la prensa, el chef Ovadía presumió el menú de Cranker. Platos que sólo leídos en el menú suenan apetitosos, pero que en realidad son bastantes comunes: hamburguesas, hot dogs, alitas y costillas. Todo lo que uno suele encontrar en los bares deportivos. Pero que, como era de esperarse, aquí tienen un giro interesante. Toda la “comida rápida” de Cranker tiene tras de sí ingredientes de primera calidad y técnicas innovadoras de preparación. Las costillas a la BBQ, por ejemplo, son sometidas a horas de cocción, lo que resulta en una carne que se deshace de manera literal en la boca. Además, la salsa en la que están bañadas, es una receta especial del chef que ha causado tanto furor que ya se vende aparte para quienes quieren llevar su sabor a casa.

Esta oferta gastronómica es la cereza del pastel de opciones de Alboa, un espacio desarrollado por Cinemex que es pionero en el concepto de entertainment halls en México. En estos halls, de los cuales hay cuatro en Ciudad de México, a los que se les suman los de ciudades como Veracruz, Mazatlán, León, San Luis Potosí y pronto también Monterrey, hay de todo para pasarla bien: boliche, escenarios para conciertos —durante la presentación del menú de Cranker Cuernavaca, estaba tocando el grupo tijuanense de covers Tren a Marte, pero hay noches de jazz, blues o stand up comedy— y por supuesto una muy buena oferta de comida y coctelería.

La inclusión de un trabajo como el de Daniel Ovadía en este proyecto, concuerda con la filosofía de trabajo de Ignacio Higuera, director de marca de Alboa, quien asegura que en este espacio la prioridad es cuidar minuciosamente cada detalle con lo que logran que cada visita se convierta en una experiencia memorable para cada uno de los invitados.

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