Simplemente Vuitton

Cuando uno se encuentra frente al teclado para redactar sus notas, es inevitable que las escenas de tu vida personal te invadan. Y es que en ese sentido, el desempeño de una profesión como la del comunicólogo en lo que llamamos soft news o noticias blandas, conlleva la complicación de desligarte del sentimiento. Claro está que uno hace el mayor esfuerzo por mantenerse lo más objetivo posible, pero cuando de moda se trata y de espacios como este –diseñados para el desarrollo de una expresión con tintes íntimos–, lo afectivo sale a flote sin que debas sentirte culpable.

Con toda la decisión de escribir acerca de la maravillosa colección pre-fall de la casa francesa Louis Vuitton, todo comenzó a tomar un mayor sentido por aquel juego de maletas que llegó a mi mente a modo de flashback, y que no sé por qué razón me fue heredado por la señora Lourdes, una distinguida dama que no solo me dejó eso sino una enorme colección de revistas Vogue en diferentes versiones internacionales, y que definitivamente ayudaron a afinar mi orientación profesional. Pero esas maletas con una tonalidad café oscuro, propia de la firma, se convirtieron en objetos sumamente importantes por el valor afectivo que tenían, además del que implica su esencia “vuitonneana”: calidad, lujo, estilo, atemporalidad, saber hacer, entre otras cualidades.

Desde la entrada de Marc Jacobs a la firma, y ahora con la presencia de Nicolas Ghesquière, al frente de la dirección artística, ese clasicismo de Louis Vuitton vivió un refrescamiento que nos ha hecho adorar aún más sus productos; y lo mejor: sin dejar de lado la tradición y la esencia que hacen que la casa sea una verdadera maison de lujo, arte y estilo.

Hoy, al observar detenidamente esta propuesta que antecede al otoño, no puedo dejar de deleitarme con las piezas que la conforman. Es una colección tan sofisticada que llega a los más altos niveles de refinamiento. ¿Cuál es la fórmula? Ya lo he dicho: un carácter moderno que no desestima la más pura raíz de la firma.

Los finos materiales han dado forma a prendas con elementos muy precisos, que permiten a las mismas cumplir las funciones para las cuales fueron creadas. Y lograr ese punto de uso efectivo con una estética propositiva, es algo que en la actualidad es bastante complicado de lograr. Hago referencia a piezas muy fáciles de portar pero que, al mismo tiempo, son tan bellas como modernas. Encuentran un punto de equilibrio entre lo que comúnmente consideramos debe ser y lucir un artículo de moda, pero además Louis Vuitton nos sorprende con exquisitos detalles de diseño.

Observar cada una de estas creaciones te hace sentir que contemplas obras en las que manos muy especiales estuvieron dedicadas, definitivamente con toda la entrega que únicamente los artistas brindan a sus piezas. Algo de ellos se queda en el objeto y seguramente es por esa energía emocional en la que involucran sus sentimientos que, al llegar a nosotros, nos toca de forma directa; así como cuando por vez primera tuve contacto con el regalo de Lourdes, ese que está en un lugar muy específico con muchas de las ediciones de Vogue, y por los que alguna vez regresaré para rastrearlos con la misma pasión con la que un niño juega a la búsqueda del tesoro…

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