Sí se puede

Tengo un desperfecto en mi clóset, llamó al electricista, le explico exactamente lo que sucede, que necesito un soquet de porcelana y él queda de venir al siguiente día a las 10.

Llega a las 11 y al empezar el arreglo me dice “es que no traigo de porcelana, me traje uno café”, “¿Cómo?, ¿pero no le expliqué?”, “sí, pero pues me traje este”. Tengo que ir a comprar otro. ¡Con la consiguiente pérdida de tiempo de él y mía!
Llevo a arreglar una maleta, explicó lo que hay que hacer. “Sí señora, lo coso en máquina y queda muy bien”.

Voy a recogerla, la recibo con unos despuntes a mano mal hechos y la maleta casi igual. La dejo de nuevo, con una nueva pérdida de tiempo al tener que regresar a recogerla.

Igual sucede con la reparación de ropa, con el arreglo del refrigerador, etc. ¿Por qué no podemos hacer las cosas bien a la primera?, ¿por qué siempre hacemos las cosas con la disculpa ya preparada por delante: “es que no se pudo”, “no me fijé”, “no alcance”, etc.?

Es fácil quejarse de los problemas que nos aquejan pero la pregunta es, ¿qué estamos haciendo todos y cada uno por mejorar, por hacer las cosas bien a la primera?

Nos hemos acostumbrado a que todo merece hacerlo dos y tres veces, con pérdida de tiempo para ambas partes, la que solicita el servicio y el que lo hace ¿y qué sucede?, que como consecuencia cambiamos de persona o de negocio, no los volvemos a contratar. Lo que genera la pérdida para ellos ¡tanto de trabajo como de ingresos! Y después nos damos el lujo de quejarnos, “es que todo está mal”, “el gobierno no ayuda”, etc. etc.

Creo que sería bueno reflexionar en nosotros mismos y darnos cuenta que si nosotros -desde la trinchera que sea- no procuramos hacer las cosas bien a la primera, no nos quejemos después de que no nos salen las cosas y que nuestros negocios fallan.

Por otro lado hay muchos negocios y personas que triunfan despertando cierta envidia: “Es que a fulano le va muy bien”, “claro es que… Es que… Es que…” Y ponemos pretextos por lo que sus negocios o ellos mismos triunfan.

¿Nos hemos puesto a pensar el verdadero por qué? ¿por qué se interesan en sus cosas?, porque si tienen un negocio están ahí pendientes de lo que sucede, si trabajan algo tratan de dar lo mejor no solo el ahí se va.
El otro día -y vale mucho la pena mencionarlo- cenando en un restaurante, nos encontramos con una chica de 22 años que nos atendió. Igual sirve las mesas -de una manera estupenda por cierto-, que seca los platos y alguna otra cosa más según el horario que le toque. También está estudiando diseño gráfico en una escuela de gobierno y solicitó una beca para estudiar en el extranjero, se la concedieron en Francia y ya está estudiando el idioma. Apenas empezó a ahorrar para el viaje porque recién le cambio llantas a su coche, y se compró otra computadora -como ella mencionó- para poder hacer bien los trabajos de su escuela.

Estábamos verdaderamente asombrados, una chica de 22 años, trabaja, estudia, se paga sus cosas, consigue una beca, estudia otro idioma y además, hace su trabajo ¡BIEN! Sonríe, y nos hace sentir bien a los que tenemos el gusto de ser atendidos por ella.

Esas son las personas que estamos necesitando en el país, las que tienen ambiciones, las que hacen las cosas bien, las que se preparan. Sí se puede, ¡claro que se puede! Sólo es cuestión de voluntad, de querer hacer las cosas bien, de mejorar aunque sea un poquito cada día, pues esos poquitos llevaran a un mucho.

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