Restaurantes mexicanos que enamoran con su propuesta de diseño

Aquellos tiempos en los que los restaurantes solo tenían que preocuparse por hacer buena comida han llegado a su fin, la gente está hambrienta por tener más: conceptos únicos, propuestas disruptivas, una ambientación adecuada, lugares y decoración que te dejen sin aliento. Es pues, con base en esto, que ahora los restaurantes apuestan por deleitar a través de experiencias donde destaquen no solo el diseño de los platillos, sino también de los locales; atmósferas ideadas para enamorar, con cada milímetro, a los más exigentes críticos: los comensales.

Dicen que de la vista nace el amor, y estos 5 restaurantes lo tienen muy en claro al destacar por su diseño vanguardista y sabor inigualable.

Chapulín, Ciudad de México

La terraza con su espejo de agua es una de las zonas favoritas de todo el que visita Chapulín.

Chapulín abrió sus puertas en el 2014 como un espacio dentro del hotel Presidente Intercontinental Polanco. Además de ofrecer una agradable vista de Paseo de la Reforma, su amplia terraza brinda la sensación de estar rodeado por el Bosque de Chapultepec. Su inspiración arquitectónica nace del barro negro oaxaqueño, que al fusionarse con detalles dorados característicos de la época virreinal crean una atmósfera cálida llena de historia. La decoración hace un guiño al gran arquitecto, Luis Barragán, y se mezcla con mobiliario de trazos contemporáneos. Su menú es una carta de amor a la gastronomía mexicana y va acompañado de bebidas nacionales: desde el mezcal y el tequila hasta las cervezas artesanales.

Tiradito de totoaba.

Hueso, Guadalajara

Una vista al interior monocromático de Hueso.

El taller del aclamado Alfonso Cadena puede parecer siniestro a todo aquel que lo visita por vez primera. El nombre de Hueso hace referencia a los más de 100,000 huesos que se pueden encontrar en el recinto, todos dispuestos artísticamente sobre las paredes, delimitados por cuadros y fundiéndose poco a poco en el color de la paredes: hueso. La mesa comunal para 54 comensales se extiende a lo largo del sitio, lo que, de acuerdo con Cadena, incita a los grupos a convivir unos con otros y compartir la experiencia de un lugar exquisitamente único. El menú de Hueso es siempre cambiante, pero las propuestas cuentan con el respaldo de un chef apasionado por su trabajo y que ha creado un altar óseo a la gastronomía.

Crème brûlée al estilo Hueso.

Huset, Ciudad de México

Así luce el salón de Huset; al fondo, su barra.

Un espacio que enamora por su cálido concepto campirano; lo lleva en el nombre «Cocina de campo» y lo podemos notar en cada detalle: en su salón entarimado con mesas de madera, en su patio con piso de grava y farolas que crean un momento íntimo rodeado de naturaleza que cuelgan, y, en general, en toda la antigua casona de tiempos del porfiriato; ubicada en la Condesa y que alberga uno de los proyectos más personales del chef Maycoll Calderón. Dentro de su cocina, el horno a la leña se convierte en el protagonista, al ser quien le dé el sabor a campo al menú que varía según las temporadas.

Tarta de higos con helado de Huset.

Azul Histórico, Ciudad de México

Así lucen las mesas con el armonioso detalle de los platos de talavera.

Azul Histórico es parte de la trinidad del chef Ricardo Muñoz Zurita, ubicado en una de las casonas antiguas del centro histórico de Ciudad de México, evoca las profundas raíces mexicanas de todo aquel que lo visita. Al entrar podemos observar cómo las mesas se encuentran dispuestas en el patio de la casa, al aire libre, entre árboles y con el contraste de las paredes de ladrillos. La misión de Azul Histórico es sencilla: llevar la comida mexicana más allá de la imaginación, de la historia y de sus tradiciones. Esto podemos verlo en su decoración, en sus mesas de madera armoniosamente acomodadas, en los vibrantes tonos azules que decoran el lugar, y hasta en los platos de talavera en los que los platillos mexicanos contemporáneos del menú son servidos.

Un tradicional pay de manzana con helado de vainilla de Azul Histórico.

Magno Brasserie, Guadalajara

El espacio que más destaca de Magno es su pared con estanterías repletas de botellas.

Una de las antiguas casas porfirianas de la colonia Lafayette es el recinto donde se encuentra Magno, el restaurante del chef australiano Paul Bentley. Nada más entrar, podemos percibir la atmósfera que reina en este espacio dedicado al buen comer; el recibidor muestra elementos decorativos inusuales para un restaurant: máquinas de escribir, una mesa con delicados frascos de cristal, un sofá de piel, todo entre paredes blancas. Tan solo basta cruzar el umbral para descubrir dos áreas completamente distintas: el salón principal, donde destacan la barra de cocina, desde la que podemos ver a los cocineros crear los suntuosos platillos que se preparan al momento, y la barra de bebidas sobre la que se despliegan imponentes estantes con botellas. El diseño del salón secundario no puede quedarse atrás: una pared negra que contrasta con los platos blancos de diferentes formas geométricas. Las creaciones culinarias de Magno resaltan por su nivel de diseño y encanto. Destaca el menú de tiempos del chef, que incluye una selección de entradas, pastas, platos fuertes y postres.

Burrata caliente: burrata, salsa romesco y calabaza asada de Magno Brasserie.

Ya sea que te encuentres en Guadalajara o en Ciudad de México, estos restaurantes te darán una agradable sorpresa gracias a su pasión por la comida, gusto por el diseño y por sus atmósferas ideales para disfrutar del arte gastronómico.

  • Comparte en:

Comments are closed.