¿Qué es el “normcore”?

En respuesta a la híper-personalización promovida por la moda en los últimos tiempos y a la sobrepoblación del individualismo, facilitada en gran medida por las redes sociales y la cobertura del street style en Internet, surge el normcore.

El término fue acuñado por el colectivo y predictor de tendencias K-Hole, en Nueva York. Como tendencia, se trata justamente de lo opuesto: ser como todos los demás.

Para ser normcore debes vestirte de una forma que parezca descuidada, cómoda y sencilla, aunque haya sido planificada hasta el último detalle. Tus ídolos de estilo no son las extravagantes Anna dello Russo o Sarah Jessica Parker, más bien sigue los pasos de Jerry Seinfeld o Barack Obama (con sus famosos mom jeans).

Y aunque ser normcore implica un natural rechazo por las marcas, esto no ha impedido a los diseñadores a la cabeza de las más importantes casas de moda subirse al tren de la tendencia. La líder es, sin duda, Phoebe Philo a la cabeza de Céline, quien puso de moda las sandalias Birkenstock y los tenis con ropa formal. Si pones atención, verás un poco de normcore en varias pasarelas de la temporada. Ni siquiera Chanel pudo resistir un guiño a la norma, pues la pasarela tomó lugar en el más ordinario imaginable: un supermercado.

La buena noticia es que para vernos a la última en normcore no tenemos que invertir en unos tenis de la doble C. Sólo desempolva las piezas más ordinarias de tu armario o lánzate al supermercado de tu elección y adquiere todos los básicos que encuentres. El objetivo es verte lo menos especial posible. ¿Te atreves a ser común y corriente?

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