¡No estoy loco! Mitos y etiquetas sobre la psicoterapia

Es recomendable ver a un profesional en salud mental para obtener la ayuda adecuada.

 

Aún hoy en día, en nuestro país nos enfrentamos a mitos respecto a acudir a terapia. ¿Por qué es tan difícil tomar esta decisión? ¿Cuál es nuestro miedo? Así como visitamos a un especialista cuando nos duele la garganta, la cabeza, las articulaciones, etc… Cuando nos duelen las emociones, necesitamos un acompañamiento o estamos en crisis, ¿qué nos impide buscar un terapeuta?

 

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Aquí te presento algunos de los mitos e ideas erróneas sobre la psicoterapia:

  1. “No estoy loco”

La psicoterapia es un proceso de crecimiento personal y la hay de diferentes tipos. Es poco frecuente que a una psicoterapia acudan personas con trastornos mentales graves, por lo general a éstas se les deriva al psiquiatra.

Además, el término “loco” es una etiqueta muy grave. Todos los seres humanos tenemos salud y enfermedad, luz y oscuridad. La psicoterapia humanista fomenta que la persona aproveche sus propios recursos para hacer frente a su situación actual, con acompañamiento y apoyo del terapeuta.

  1. “No tengo dinero, no tengo tiempo”

¿Cuántas veces nos repetimos que tenemos muchos gastos o que no encontramos tiempo en nuestras saturadas agendas? Vemos la consulta psicoterapéutica como un gasto, en lugar de como una inversión para nuestro bienestar emocional. Acudir a terapia significa tomar conciencia de tus prioridades y de tus emociones, y los beneficios que de allí obtienes se comenzarán a transmitir a otras áreas de tu vida, todo se mueve y se transforma.

  1. “Yo puedo solo”

Creer que sólo acuden a terapia los que no pueden solos o los que necesitan que alguien les diga qué hacer es otro de los mitos más fuertes que existen. Como comenté, existen muchos tipos de psicoterapia; dentro de las humanistas es el mismo paciente quien dirige su proceso, a partir de su propia historia, de sus vivencias, experiencias y consciencia. El terapeuta brinda su apoyo y acompañamiento, con empatía, aceptación incondicional y congruencia. Todos en algún momento de nuestras vidas necesitamos apoyo y acompañamiento de otro ser humano.

  1. ¿Por qué le voy a contar a alguien que no conozco mis problemas? Para eso tengo a mis amigos o mi familia…

Evidentemente no es fácil acudir con un extraño para contarle tu vida; pero la confianza, la relación, apertura e intimidad se irán desarrollando a lo largo del proceso terapéutico. Además, entre los terapeutas existe un código de ética y confidencialidad. Al final será el cliente o paciente quien decidirá si siente confianza y está cómodo con el estilo del terapeuta.

Los amigos y la familia pueden darte consejos y escucharte, pero lo hacen de acuerdo a su propia historia y experiencia personal. La diferencia radica en que el espacio terapéutico es confidencial, puedes abrirte, hablar sobre tus experiencias, tu historia, compartir tus emociones, tu oscuridad, en un lugar seguro. El terapeuta empleará diversas técnicas y recursos, te acompañará para que seas el protagonista de tu propio proceso, a tu ritmo y a tu tiempo, sin forzarte, estableciendo empatía y atención.

  1. ¿Qué va entender o cómo me va ayudar el terapeuta si no está casado, no tiene hijos o no está pasando la misma situación que yo?

Imaginemos todas las situaciones y experiencias que vivimos cada persona… resulta imposible vivir todos lo mismo. Cada historia de vida es única. Es imposible que un terapeuta pase o viva todas las experiencias. Sin embargo, no es necesario pasar por las mismas experiencias para ser empático y tener la habilidad de escuchar, de acompañar de una manera incondicional, de simplemente “estar para ti”, con el corazón, apoyándote en tu proceso.

  1. “Los terapeutas deben ser perfectos, no tener problemas, etc.”

Los terapeutas somos seres humanos con luz, oscuridad, problemas, tristezas, crisis, en fin, con una historia personal y experiencias dolorosas. Para poder acompañar a una persona en su proceso terapéutico es necesario que nosotros trabajemos en nosotros mismos, en nuestra propia historia, que tengamos supervisiones con otros terapeutas, tomemos conciencia y observemos nuestras actitudes y emociones, además de nuestro cuerpo y sentimientos. Sólo así podremos ser empáticos con otro ser humano que, al igual que nosotros, pasa por momentos dolorosos.

 

El terapeuta es un acompañante empático e incondicional.

¿Cómo saber si un terapeuta es adecuado para mí?

Lo más importante es que sientas confianza con la persona que te va acompañar en tu proceso personal. Eso no se puede explicar, simplemente lo vas a sentir, y es así como nace un vínculo terapéutico. Tu intuición te lo hará saber y sentirás la conexión. En mi experiencia la terapia me ayudó a explorar mi consciencia, mi historia, mi cuerpo; a liberar y expresar emociones. Como psicoterapeuta corporal con enfoque en Core Energetics mi compromiso es acompañar a la persona a que tome conciencia, libere energía y emociones reprimidas, a través de ejercicios de respiración, de arraigo y expresión en un espacio seguro, confiable y empático.

Independientemente del tipo de terapia o terapeuta que elijas, lo más importante es comprometerte con tu proceso, aprovechar cada recurso que tengas, encontrar tu fuerza interna, creer en ti, conectar con tu mente y tu cuerpo.

“Ser un buen terapeuta es un trabajo muy difícil. Un buen terapeuta tiene que ser inmensamente compasivo, porque no son sus técnicas de terapia lo que ayuda a la gente, es su amor. No hay nada comparado al amor cuando se trata de curar las heridas del ser humano. Las técnicas pueden ser útiles cuando son usadas como apoyo, pero lo básico no es la técnica, sino un corazón amoroso.”

Osho

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