Muros desnudos

Relacionado con las utopías modernistas, pero también con los gobiernos totalitarios y con el gris que se impuso en las ciudades de la posguerra, el brutalismo pasó en la última década de la total incomprensión (sus detractores consideraban estas obras como monstruosidades de concreto frías y deshumanizadas) a ganarse nuevamente el interés y la estima por parte de especialistas y aficionados a la arquitectura.

Con la serie documental Bunkers Brutalism and Bloodymindenness, realizada por Jonathan Meades para la bbc, se hizo evidente que, al menos en la Gran Bretaña, crecía un frente dispuesto a rescatar algunas de las obras colosales del brutalismo, y a iniciar la discusión sobre un estilo que marcó la apariencia de las ciudades de casi todo el mundo, entre las décadas de 1950 a 1970.

 

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Luego, en 2014, la exposición Brutalism: The Savage and the Sublime en el Barbican Centre, animó a los arquitectos del riba (Royal Institute of Brithis Architects, por sus siglas en inglés) a reunirse en una serie de conferencias para reflexionar sobre el influjo de las ideas brutalistas en el desarrollo de la arquitectura y el urbanismo contemporáneos.

Ahora, con una exposición en el Vitra Design Museum —en la que el riba nuevamente está implicado— se ponen de manifiesto las relecturas y actualizaciones de una expresión que se creía —al menos en los países del primer mundo— superada.

The Brutalist Playground reconstruye fragmentos de cuatro juegos de parques brutalistas en Inglaterra: el Platillo Volador en el Churchill Gardens Estates; la Slide Tower en Brownfield Estate; y States de Brunei Estates, en Londres; y además el Túnel de Park Hill en Sheffield.

SIGUE ESTA LIGA PARA SABER MÁS SOBRE ESTE APASIONANTE ESTILO ARQUITECTÓNICO

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