MUJER A | Oriana Rodríguez, Diseñadora mexicana

«Hay que hacer las cosas al cien o no hacerlas», es el lema de vida de Oriana Rodríguez. Una frase radical que no dice sólo porque sí. Desde que fundó en 2010 la marca de bolsos que lleva su nombre, no ha hecho más que demostrar que su capacidad de compromiso con todo lo que emprende, es absoluta.

Hechos con las mejores materias primas y la calidad que caracteriza a la mano de obra mexicana, el día de hoy Oriana, además de contar con once puntos de venta en el país y dos más en Miami, ostenta la medalla más codiciada entre las marcas: la de una buena reputación.

Lo anterior puede comprobarse con el sólido crecimiento que su firma ha tenido en sus siete años de existencia y en la que mucho ha tenido que ver una estrategia de marketing que sorprendería a más de uno: la de no hacer ningún tipo de estrategia.

La famosa promoción «de boca en boca» ha ocurrido de manera tan orgánica con las bolsas Oriana Rodríguez que podría decirse que, en cada clienta, tiene una publirrelacionista. Pero además de eso, esfuerzo y entrega han sido las claves de esta diseñadora que siempre que empieza algo se invierte a sí misma al cien por ciento. «Odio la mediocridad», comenta.

La creatividad para diseñar la adquirió en casa. Su padre es un arquitecto mexicano y su madre una diseñadora de modas francesa que durante un tiempo tuvo un salón de belleza. «Esto siempre fue parte de mi vida. Crecí rodeada de arte, diseño y moda». Por lo tanto, fue natural que desde muy joven tuviera claro que debía estudiar diseño industrial, disciplina en la que se formó en España.

Fue justo al terminar la carrera que volvió a México para crear su propia marca: «ha sido un largo camino, pero muy satisfactorio. Soy muy afortunada al poder dedicarme desde hace siete años a lo que más me gusta y apasiona».

Por supuesto, diseñar y también administrar una empresa, requiere sacrificios y para Oriana eso se ha traducido en tiempo libre. Además de crear el producto, ella misma busca proveedores, artesanos y materias primas, luego pasa una buena parte de cada día en su taller. En total trabaja un promedio de doce horas al día. Sin embargo, siempre busca tiempo para convivir con su familia y con sus amigos.

«Me encanta ir a comer con ellos y descansar los domingos en mi casa», dice Oriana, quien algunas veces tiene que cambiar de planes para volver al trabajo. Los sábados, por ejemplo, los usa con frecuencia para trabajar con la comunidad wixárika que colabora actualmente en la hechura de algunos bolsos.

«Lo que busco con mis colaboraciones actuales con wixárikas y artesanos chiapanecos es llevar su arte al mundo entero, aprender de ellos y así conocer mejor mi país», explica Oriana quien, al hablar de lujo mexicano, no sólo habla de sus creaciones:

«Para mí, uno de mis mayores lujos, es la comida mexicana, en especial los tacos y la comida de las cenadurías. Han hecho restaurantes mexicanos en el mundo entero, pero nunca tienen el sabor y el sazón de la comida hecha en México. Una tortilla recién hecha a mano, es un lujo».

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