Mujer A | MARISA LAZO, Repostera y empresaria

Una pequeña de doce años celebra en la cocina de su casa: contra todo pronóstico, las galletas no se quemaron. De hecho quedaron deliciosas. Nada mal para una muy joven repostera en el estreno de su primera receta. «Eran unos polvorones de nuez; recuerdo que estaba comiéndolos con mis papás y con mis hermanos y pensé, ¡hacer esto es lo máximo!» Hasta hoy, en las reposterías de Marisa se producen cada día cientos de polvorones de nuez con la misma receta que estrenó en su infancia en casa de sus padres. Por supuesto en ese entonces no imaginó que ese pequeño éxito era el inicio de una gran empresa. De hecho cuando tuvo que elegir una carrera, Marisa eligió estudiar una licenciatura en psicología y luego una maestría en terapia psicoanalítica. El «llamado de la repostería» apareció de un modo casual unos años después cuando en las reuniones con amigos, para la satisfacción de todos, ella se ofrecía a llevar el postre.

Un día que Marisa recuerda como una epifanía fue cuando una de sus amigas le pidió que le vendiera un pay de pera con almendras. Fue su primera clienta. En muy poco tiempo Marisa se descubrió en la búsqueda de un local porque la cocina y la cochera de su casa comenzaron a ser insuficientes para cumplir con todos los pedidos que tenía. Han pasado 25 años desde entonces y ahora existen 49 sucursales de las pastelerías de Marisa en Jalisco.

¿Cuál ha sido el secreto de su éxito? Ella asegura que no tener miedo. «Nunca he tenido miedo respecto a esto porque es mi pasión. Mi trabajo me hace muy feliz, así que nunca he pensado en renunciar o tirar la toalla. Soy mentora de muchas jóvenes emprendedoras y lo primero que les recomiendo es que se quiten el miedo y, si no pueden, las impulso a que se avienten a cumplir sus sueños a pesar de él». Además de dar asesorías, Marisa participa en consejos de la industria y en asociaciones civiles. Su agenda está tan bien organizada que además de lo anterior le da tiempo de hacer ejercicio, supervisar su fábrica de postres y pasar tiempo con sus amigos y con su familia. Piensa que no tener tiempo de hacer algo es un mito. «Uno alcanza a hacer lo que se le antoja. Para mí es muy importante tener tiempo para nutrir mi parte espiritual, para disfrutar a mi familia y a mi negocio, para cuidar mi salud… así que soy muy meticulosa con mi agenda. Administro mi día de un modo en que me da tiempo de hacer todo lo que quiero».

¿Qué es lo que le ha dado más satisfacción a lo largo de estos años de éxito? «Sin duda, descubrir que estamos presentes en los momentos felices de muchas familias mexicanas. Nuestros postres están presentes en los cumpleaños, en los aniversarios de bodas, en el festejo de la abuelita, en el día de la madre… Somos “la hora de partir el pastel”, que es cuando todos se unen, cantan y se felicitan. Me encanta saber que somos parte de eventos importantes en la vida de nuestros clientes».

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