Mujer A | Daniela Cadena

andares36_v-173«El principal efecto de la educación que integra al arte es que provoca un despertar; el mundo se expande, el aprendizaje deja de
ser aburrido para convertirse en un constante descubrimiento, se enfatiza la libertad, la autonomía y la identidad personal, nos  volvemos más críticos de la realidad, más pensantes y capaces de proponer soluciones… y más cosas. Cambia no sólo a los niños, sino a todo el entorno educativo. Al final los beneficios son para todos», explica Daniela sobre la unión fantástica de arte y educación que promueve y aplica en su trabajo diario como asesora de arte y pedagogía en el centro educativo La Barranca, que brinda educación primaria y secundaria a más de 300 alumnos de escasos recursos en Zapopan, Jalisco.

Ingeniera Civil egresada de la Universidad Panamericana, Daniela descubrió su verdadera pasión después de terminar sus primeros estudios. «La verdad nunca fui muy feliz como ingeniera, pero no tenía claro qué era lo mío. Saliendo de la carrera tuve la oportunidad de irme un año a estudiar arte y ahí fue cuando Pedagoga y artista
todo hizo clic…». Estudió dibujo, pintura, fotografía y escultura en la Academia de Arte de San Francisco, California y después de eso, en la Universidad de Londres, realizó un máster en Arte y pedagogía. Había encontrado su camino.

Hoy, en La Barranca, trabaja en la actualización del proyecto  artístico-pedagógico de la escuela, a la que califica como «un modelo
fuera de serie que hoy, a 18 años de su nacimiento, sigue generando propuesta cultural y transformación social». Transformación es una palabra constante en el trabajo de Daniela, quien atestigua a diario los cambios en la vida de los niños gracias al uso del arte como vía de aprendizaje, una técnica que le parece fácil y difícil al mismo tiempo «[porque] se trata de jugar con sentido; de dar espacio a la  imaginación; de fomentar la responsabilidad en la libertad y darle prioridad a las experiencias, no a las cosas; convivir en familia (la de la escuela o la de sangre); explorar la ciudad; presentar a los niños formas más elevadas de estética, lejos de las que presentan la cultura popular o la televisión: leer libros, contar cuentos, crear cosas,  apreciar el arte y la belleza de lo cotidiano, cantar, bailar… todo eso que los niños buscan de manera natural; hay que volvernos facilitadores de todo eso. Los niños solos dan la pauta, nosotros los adultos solamente les abrimos o cerramos la puerta».

Para Daniela, todos podemos ser agentes de cambio en la educación. Podemos hacer que los niños deseen y disfruten aprender más para
tener un país mejor. Para ello, en sus palabras, debemos comenzar por «asumir la educación como un compromiso de todos. Debe de haber una discusión más seria sobre el rumbo de la educación. Debemos crear más consciencia sobre su fuerza de transformación social. En esa medida habrá más apoyo al sector y surgirán más y mejores iniciativas. La educación es lo primerísimo que se debe atender. Sin educación somos una sociedad dividida, individualista,
ignorante, manipulable, sumisa y resentida con todas sus consecuencias disfuncionales y violentas, como hoy día lo estamos viviendo. Sin educación no hay futuro»

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