Michael Kors se vuelve «fur free»

El lujo siempre se ha asociado a ciertas marcas y materiales –sabemos, al pasar la mano por una prenda, la calidad y trabajo que esta lleva–, y así, por décadas, el uso de pieles en marcas de lujo se ha considerado como una necesidad para agregar valor a un atuendo.

Actualmente el negocio de la piel en la moda está valuado en más de 40 billones de dólares y emplea a más de un millón de personas alrededor del mundo; a pesar de esto, es imposible ignorar de dónde viene esa piel y la manera brutal en que se obtiene. No es de extrañarse, entonces, que el consumidor actual cada vez sea más consciente de lo que compra y las marcas que apoya, con la sustentabilidad en mente.

Esta misma presión ha llevado a varios países a declararse fur free, entre ellos Noruega que recientemente anunció que se prohibirá el uso de piel en todo su territorio y que para 2025 quedarán totalmente prohibidos y eliminados los productos de este tipo, así se convierte en el país europeo número 14 en tomar esta posición.

No solo son algunos gobiernos los que están cambiando su manera de pensar y actuar, sino que las marcas de moda también están mejorando sus políticas y volviéndose más conscientes.

En 2016 Giorgio Armani anunció que eliminaría la piel de sus colecciones. Poco después, Gucci sorprendió al mundo anunciando que a partir de su colección primavera‐verano 2018 la piel ya no sería parte de su ropa, lo que fue una impresionante declaración, tomando en cuenta que Florencia, la ciudad natal de Gucci, se reconoce por su peletería.

Semanas después de este anuncio, Michael Kors y su recién adquirida Jimmy Choo también declararon que terminarán su uso de pieles en 2018.

«Gracias a los avances tecnológicos en la fabricación, ahora tenemos la habilidad de crear una estética que llame al lujo usando piel falsa, mostraremos nuevas técnicas en nuestro desfile en febrero» mencionó Kors.

La moda, como muchas otras industrias, se han visto afectadas por los cambios tecnológicos, cambios que no solo están impulsando su creatividad con los materiales, sino que permiten unirse a un modelo más sustentable, con tejidos menos dañinos, que usan menos agua y tienen una mayor durabilidad; también, en el caso de la piel, las grandes casas de lujo están comenzando a comprender que cuidar al planeta no significa perder el estilo.

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