Mi país

Hoy por la mañana al abrir los ojos, después de dar gracias por un día más, me puse a pensar en mi país, en mi México querido, el país al que tanto le debo. He nacido en un país bello, colorido, de libertad, de oportunidades y no puedo permitirme dejar de creer en él.

Hoy lo menos que puedo hacer por ti, México querido, es valorar todo lo que como país me has regalado siempre. Que nada ni nadie opaque tu brillo, ese brillo único, colorido y alegre. Sé que la vida no es siempre como la planeamos, ésta se construye día a día y es así, construyendo, como haremos un mejor país: construyendo no destruyendo, creyendo, no dudando, teniendo fe y optimismo sin críticas, con hechos.

Hoy tengo que comprometerme a ser mejor y mañana igualmente lo haré, y así sucesivamente cada día, la solución sí somos todos, pero todos unidos, no desunidos,  trabajando, mejorando en lo que hacemos, y no son solo palabras, mejorar es dejar de criticar, mejorar es dejar de ver sólo los defectos, es darse cuenta de todas las cosas buenas que tenemos, mejorar no es estar perdiendo el tiempo detrás de un aparato para ver qué se escribe sobre alguien o algo, es emplear ese tiempo en algo que nos ayude a crear y a crecer, a mejorar nuestro trabajo diario, es hacer algo por los demás, quizás por ese prójimo menos afortunado que nosotros, pero desde el bien, no desde el mal. Con criticar no se gana nada, por el contrario, se crea un desanimo que no ayuda, mejorar es pensar en qué emplear ese tiempo, cada uno desde su trinchera, no importa cual sea, ni a qué edad. Se puede y se debe, se lo debemos a nuestro país, a nuestro México, al México de nuestros antepasados, al que nos vio nacer y en donde hemos crecido y debemos seguir creciendo.

mexico

Ojalá que esta mala racha que actualmente estamos viviendo sea un momento de crear, no de destruir, y que cuando despertemos cada día, pensemos que este día será mejor que el anterior, porque es nuestro futuro, y ése lo hacemos nosotros, porque es lo que dejaremos a nuestros hijos y nietos, a nuestras nuevas generaciones, y no ganamos nada con ver solo oscuridad.

No existe esa varita mágica ni ese personaje único, que vendrá a salvarnos, la salvación somos nosotros, repito, desde nuestra trinchera cualquiera que ésta sea, pero desde el bien, ¡no desde el mal!

No, no me dueles México, me enorgulleces México y aquí estoy, como debemos estar todos y cada uno, para ayudar a que vuelvas a brillar como siempre lo has hecho, para seguir sintiéndome orgullosa de mi país, para levantar la frente y gozar de esta tierra única y libre.

Te lo debo, México, porque he nacido en un país bello, colorido, de libertad, de oportunidades, y no permito, no puedo permitirme, dejar de creer en ti.

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