Los sueños condensados de Rodarte

Las hermanas Mulleavy y su trabajo siempre han ejercido cierta fascinación sobre mí: son espontáneas y meticulosas a la vez, dan pasos empapados de fantasía pero perfectamente calculados… Uno de ellos sería mudar sus colecciones a París y hacerlo exactamente en la semana cuando se celebran tradicionalmente los shows de Haute Couture. ¿El resultado? Todos los ojos de la industria volteando a ver su colección, y vaya que han dado de que hablar y que aplaudir. No por nada al finalizar las ovacionaron de pie. Si bien el show no fue oficialmente de alta costura, lo pareció totalmente ‒a mi opinión, incluso más que algunos otros, Dior, por ejemplo‒.

 

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En una palabra ‒y basado en mi gusto personal‒: PERFECCIÓN. Todo lo que una colección debe contener: la capacidad de hacerte soñar/dudar/cuestionar, belleza en cada look, sueños envueltos en telas, profundidad expresada en una atmósfera que te lleva al mundo del diseñador, sumando las ganas que como mujer te dan de usar cualquiera de los looks que llevaron las modelos. Ellas fueron capaces de eso y más, y nos proponen una primavera cien por ciento romántica y femenina, vestida de tules, transparencias, drapeados y estampados de polka dots y flores, como musas etéreas enamoradas de la vida y del amor; pero con los pies bien puestos en la tierra, con unas botas vaqueras, y siendo quien lleva los pantalones de la vida ‒en esta ocasión, de piel y sujetos por un cinturón de moño metálico‒.

Kate y Laura Mulleavy aman usar como punto de partida en sus colecciones alguna película, en este caso fue 3 Women, de Robert Altman, la cual quizá a simple vista no se alcanza a notar con claridad, pero se reconocen los colores pasteles y el predominante rosa quartz, acompañado de múltiples olanes, mangas abullonadas, faldas asimétricas y cuellos victorianos.

Acerca de la ambientación: un antiguo hospital del siglo XVI, al aire libre, en un jardín desordenado lleno de rosas inglesas y flores de muchos colores; y hablando de flores, las verdaderas protagonistas de la colección fueron las pequeñitas baby’s breath, que adornaron las manos, los vestidos y que fungieron de estolas o coronas para las modelos. No nos sorprenda que esta colección cause revuelo en el mundo de las bodas, pues sirve como referencia a un perfecto cuento de hadas; o que las alfombras rojas se inunden de las estrellas llevando las creaciones de Rodarte.

Un acierto total, un éxito rotundo para el público y para la crítica. ¡BRAVO!

Rodarte Backstage (ph: by @lillieeiger for @dazed). #rodarte

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