Los rincones de Rulfo

Desde «la vista muy hermosa de una llanura verde, algo amarilla por el maíz maduro. Desde ese lugar se ve Comala, blanqueando la tierra, iluminándola durante la noche» Comala, el pueblo mágico de Juan Rulfo, el «pueblo que huele a miel derramada, el pueblo de clima templado y casas encaladas». Ese pueblo encantado se llena de dicha en la celebración del 63 aniversario de la obra maestra de Rulfo, Pedro Páramo, preparando la ocasión perfecta para visitar a la llamada ciudad de las casas blancas.

El pueblo fresco y verde ubicado en las cercanías de Colima, del Comala árido, caliente y desolado que encuentra Juan Preciado cuando va en busca de su padre, ambos se encuentran en un ambiente literario construido por el escritor. El universo de Juan Rulfo y el pueblo han influido tanto uno en el otro, que, a causa de la novela, Comala se ha convertido en un destino turístico obligado para los lectores, mientras que Rulfo sea ahora probablemente uno de los escritores más importante de la literatura mexicana.

Laguna La María

Juan Rulfo, como gran conocedor de la toponomía y de la geografía mexicana, seleccionó este pueblo por el contraste entre su clima y su nombre y lo aprovechó para hablar de dos tiempos: uno pasado en el que los habitantes disfrutan del Comala real, uno verde y vivo; y otro tiempo presente que va ligado al significado de su nombre, un pueblo seco y desolado. Así, Rulfo hizo del nombre de Comala una leyenda.

Para celebrar a la gran novela que irónicamente revivió al pueblo de Comala, no hay mejor manera que visitarlo y descubrir todos los encantos que tiene este lugar mágico. Para comenzar, el primer encuentro brinda una vista llena de casas blancas, por donde se vea las paredes se pintan de blanco dándole luz y vida a cada rincón. Adentrándote poco a poco a las maravillas del pueblo, llegas al Jardín Central donde se encuentra la escultura que inmortaliza la unión de Juan Rulfo con el pueblo, sentado en una banca.

Siguiendo ese camino, enfrente del jardín se encuentra la Parroquia de San Miguel Arcángel del Espíritu Santo, acompañada de un quiosco alemán y rodeada de restaurantes botaneros característicos de la tradición de Comala, donde no puedes dejar de probar el picón, el ponche y el café, las especialidades típicas del pueblo.

Hacienda de San Antonio

Para hacer de la visita un recorrido histórico debes recorrer las múltiples haciendas antiguas que han sido restauradas para convertirlas en lujosos hoteles, boutiques o museos. Un ejemplo es la Hacienda de San Antonio, posiblemente uno de los mejores sitios para hacer de tu visita en Comala una experiencia única; ubicada a las faldas del volcán de Colima y decorada con obras de arte de artistas nacionales lleva consigo el encanto del Comala que describe Rulfo mientras Pedro Páramo vivía. Otra opción para redescubrir las haciendas es el Museo Universitario Alejandro Rangel Hidalgo donde se exhiben obras de este artista internacional en conjunto con lo más relevante de la artesanía y el arte colimense.

Si bien Rulfo modificó muchos de los elementos del pueblo hasta convertirlo en una Comala propia, inventada y mágica que mucho se diferencía de la verdadera, este pueblo cuenta notoriamente con su propio encanto, un encanto que atrapó tanto a Rulfo en cada una de sus visitas durante la infancia, que lo llevó a crear su propia versión para convertirlo en un pueblo legendario y en un destino obligado para todos sus lectores.

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