LOS PEREGRINOS DE MEDJUGORJE

Alrededor de 40 millones de peregrinos de todas partes del mundo han pisado la aldea de Medjugorje en Bosnia y Herzegovina, uno de los seis países resultado de la disolución de Yugoslavia. Llegan ahí desde que, el 24 de junio de 1981, ocurrió un gran milagro: la primera aparición de la madre de Dios en Bijakovici.

Medjugorje, que significa «entre montañas», se ubica en la zona suroccidental de una nación que ha vivido dos guerras mundiales y, en la década de 90, uno de los conflictos bélicos más cruentos de la historia. Aunque hoy el país es una amalgama de etnias, religiones, alfabetos e idiomas, durante muchos años de los casi 30 que duró la dictadura de Josip Broz «Tito», se evitaron las expresiones religiosas, incluyendo las de los miembros de la Iglesia Católica, que volvieron a curso en 1996 cuando su gobierno firmó un acuerdo con la Santa Sede.

Sin embargo, el gran cambio aconteció aquel mes de junio de 1981 a partir de las 6 de la tarde, aproximadamente. Aquella tarde un grupo de adolescentes —Vicka Ivankovic, Mirjana Dragicevic, Ivan Dragicevic, Marija Pavlovic, Ivanka Ivankovic y Jacov Colo— se encontró con una mujer muy bella que llevaba a un niño pequeño en brazos. Ella no pronunció palabra, pero les dejó ver que podían acercarse. Aunque en ese primer momento tuvieron miedo, los chicos supieron que se trataba de la Virgen, de modo que, al día siguiente, decidieron ir a buscarla al mismo sitio. En su lugar encontraron un destello de luz del que de pronto se reveló su figura, en esta ocasión sin el niño con ella. Se le veía bella y feliz. Los jóvenes se acercaron con confianza y se arrodillaron ante ella, rezando.

Han pasado casi 35 años desde aquella primera aparición y estas continúan. Ríos de gente visitan Medjugorje año tras año, en busca de sanación, de paz y de una comunicación más cercana con nuestra Madre de la Paz, como ella misma se ha presentado, mandando mensajes claros a los seis videntes acerca de la importancia del ayuno, la oración, el rosario, la comunión y la confesión.

El primer aprendizaje en este hermoso peregrinaje es cómo un pueblo afectado por la guerra se ha regenerado y mantenido en pie, logrando un cambio impresionante en la manera de vivir de sus habitantes. Poniendo siempre a Dios en primer lugar. Medjugorje es un pueblo católico, perteneciente a la República de Bosnia y Herzegovina, que milagrosamente nunca fue bombardeado. Quien llega allí, no visita cualquier lugar. Camina sobre un ambiente de paz, amabilidad, respeto, generosidad y amor pleno. Todas y cada una de las actividades allí, están ligadas con el encuentro personal y el crecimiento espiritual.

Hay numerosos testimonios de milagros y hechos extraordinarios que ocurren a diario a los peregrinos que van en búsqueda de respuestas y de sanación. Sobre esto último ya se han estudiado medicamente y clasificado en el archivo del Centro de Información MIR de los PP. Franciscanos de Medjugorje, más de 140 casos de curaciones que solo podríamos calificar de «milagrosas» por cuanto que no tienen una explicación digamos fisiológica, natural o lógica.

Peregrinar a Medjugorje es sin duda responder a una invitación del cielo a un profundo encuentro con Dios; una experiencia de gran recogimiento y devoción. Se dice que quien  visita Medjugorje nunca sale de la misma manera de la que entró.

  • Comparte en:

Comments are closed.