LOS HÉROES SON TAN GRANDES COMO SUS IDEALES

¿Qué tienen en común Mademoiselle Chanel, Leonardo Da Vinci, Juana de Arco y la madre Teresa de Calcuta? Que, sin lugar a dudas, son personajes brillantes que dejaron un gran legado en la historia. Cada uno en su área y en épocas distintas, marcó con su vida un antes y un después en nuestro mundo.

Todos persiguieron un sueño, creyeron a ojos cerrados en sus ideales, trabajaron arduamente y algunos hasta entregaron sus vidas para alcanzar sus metas. Jamás se dieron por vencidos, aún ante la adversidad. Algunos fueron llamados «locos» en su momento y aún así se mantuvieron en alto, con una visión clara.

La perseverancia, la dedicación, la pasión, la inteligencia y lo alto de su visión y de sus ideales sumados a sus ganas de cambiar el rumbo de la humanidad, fue el gran empuje de estos maestros que han pasado por el mundo dejando huella.

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¡Qué interesantes las historias de cada uno de ellos! En cada acción, con cada palabra y cada pensamiento, estaban forjando un camino que los coloca hasta ahora como maestros, héroes y líderes que han revolucionado épocas, que han transformado naciones e ideas. Son las personas como ellos quienes —en distintas escalas— marcan un antes y un después en la sociedad.

¿Por qué será tan difícil encontrar este tipo de personajes hoy en día? Hay que detenernos a pensar eso. ¿Será que nos hemos vuelto pasivos, que todo nos parece bien o que simplemente nos da igual? ¿Será que hemos entrado en una era de tibieza y de seguir la corriente donde la superficialidad ha matado los ideales sublimes, y la comodidad y el egoísmo se han arraigado tanto en las nuevas generaciones que la simple idea de luchar por algo es abrumadora?, ¿Cúál es la razón de que ya no aparezcan héroes de sangre caliente como antes y de que nuestros «líderes» de hoy en día sean payasos, bufones, políticos débiles o personas egocéntricas que no ven por el bien común?

Quizá la respuesta sea que los ideales con los que se forja la humanidad han cambiado… Antes eran ideales elevados: se luchaba por amor a Dios, a una patria, por amor al prójimo o por amor al arte. Ahora los «ideales» parecen algo desechable y superfluo; y si aún existen personas dispuestas a luchar por algo, suele ser —en su mayoría— porque están buscando su propio beneficio y no el de todos.

Hacen falta héroes como los de antes, personajes que dejen huella y que cambien el rumbo de la historia. Pero para que estos personajes resurjan y dejemos de crear líderes de papel, hace falta que regresemos a nuestros valores fundamentales. Nuestro mundo necesita más que nunca líderes de fuego con alma, con corazón, con una visión clara, con ideas sublimes y con mucho tesón.

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