Leer para amar a Cortázar

Llega el otoño y en medio de un clima que nos invita a arroparnos en el atardecer, he tomado de nuevo una afición particular por la lectura de un amor; sí, me refiero a Julio Cortázar.

Sin duda es más que un amor platónico, un genio que motivó mi inspiración y así la de muchas mujeres. Un tiempo coleccioné imágenes de él fumando… en estas épocas en donde el cigarro es tan penado, hubiera sido más que un pecador de inteligencia reconocida y sublime sarcasmo.

Lo mejor de Cortázar no era su persona, sino su mente, sus emociones y, desde luego, esa capacidad de observar y digerir sus observaciones para vaciarlas en escritos que han sobrevivido al tiempo.

Bestiario, Historias de Cronopios y de Famas, la aclamada Rayuela, sus múltiples cuentos, ensayos y aforismos que son un recopilado breve de su creatividad ilimitada.

Lo consideré un amor, no de estos de telenovela moderna, sino de antaño, en donde conocer el amor y el desamor se limitaba a letras, a emociones plasmadas en papel y que reflejaban al otro, al que ama, al que se desgarra por la vida viviéndola.

Cortázar es un genio del infinito, a través de su literatura se pueden experimentar emociones, reflexiones, compromisos y así la vida misma a través de un visor que expande la fantasía a una realidad casi palpable.

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Este 2014 se cumplen los 100 años de su nacimiento y no hay mejor forma de honrarlo que leyendo sus obras. Cada vez que sea necesario vale la pena leer frases y extractos breves de Rayuela, que se han convertido en puntos de partida para los lectores más jóvenes y –en memorables lecturas- para los más viejos. La Rayuela bohemia, solitaria, amorosa, siempre buscando, puede ser leída de forma lineal (en 56 capítulos) o en los 155 capítulos integrados en sus 600 páginas.

Julio tuvo una vida fascinante y se despidió de este mundo en la ciudad luz, dos días antes de San Valentín en 1984. Renovó las formas del relato y sobre ellas un sinfín de reflexiones que nos invitan a creer y a crear, a no limitarnos con las utopías.

Esta pasión es con la que podemos revestir el otoño con las obras de Julio Cortázar, segura estoy de que leerlo por segunda o tercera vez siempre será un verdadero placer para nuestros días.

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