La Sagrada Familia

En mi reciente viaje a Barcelona, ciudad maravillosa y por demás adictiva, una de las cosas que más me entusiasmo fue la visita a la ya famosísima Basílica de la Sagrada Familia.

Su sóla mención trae a la mente una imagen imponente de un trabajo empezado hace ya 132 años y cuyas labores continúan, convirtiéndolo en el monumento más visitado de España, con 3.2 millones de visitantes anuales.

Lo primero que impresiona es la organización de la que los visitantes disfrutan. Pedimos nuestros boletos de entrada por internet, nos dieron una hora fija, las 12:45 y, con una multitud en los alrededores, entramos en aproximadamente 3 minutos. Sólo había dos filas, la de las 12:45 y l de las 13 horas, sin aglomeraciones ni molestias de ninguna clase. Para recoger nuestra audio guía, otros 2 minutos y… a la aventura de recorrer nuevamente esta maravilla del mundo moderno.

El proyecto de construir un templo expiatorio dedicado a la Sagrada Familia fue del librero Josep Bocabella y fue encargado, en primer lugar, al arquitecto Francisco del Villar y Lozano, siendo totalmente neogótico. La primera piedra se colocó en 1882, sin embargo –por desavenencias personales-, renuncio y asumió el proyecto su aprendiz Antonio Gaudí en 1883, quien entonces contaba con 31 años de edad.

Éste la modifico a un estilo modernista y una de sus ideas más innovadoras fue el diseño de elevadas torres cónicas circulares; cuando el proyecto esté terminado dispondrá de 18 de éstas.

Al empezar la visita, uno no sabe a dónde dirigir la mirada. El modernismo mezclado con el misticismo, las escaleras, los vitrales, las fachadas, el Cristo central que es una maravilla, moderno y diferente. El altar, el órgano, las puertas…

Algo que emociona es ver a la mayoría de los visitantes, de todas las edades, interesados en cada uno de los detalles de la construcción, observando videos que describen esta maravillosa obra, escuchando atentos a los guías en diferentes idiomas, haciendo de esta visita una experiencia única.

En el sótano cuenta con un espacio habilitado como museo, donde se muestran los planos y dibujos originales de Gaudí, lo que ha permitido a los actuales arquitectos continuar con tan magna obra, ya que Gaudí estuvo siempre consciente que la construcción del templo la llevarían a cabo generaciones posteriores.

En vida, Gaudí sólo pudo ver realizada una fachada, la dedicada al Nacimiento y una de las torres, y que murió atropellado por un tranvía en 1926. Esta parte construida por Gaudí fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Ciertas estimaciones en función de los avances técnicos modernos y el creciente número de donaciones, hace pensar que su construcción podría finalizar en el año 2026, ¡coincidiendo con la fecha del centenario del fallecimiento de Gaudí!

Una visita por demás interesante y enriquecedora que cualquier persona en Barcelona no se debe perder. Por lo pronto, a preparamos para poder gozar de esta maravilla totalmente terminada. ¡Sólo faltan 12 años!

Fotos: Graciela Pulido

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