La nueva cara de la Alta Costura de Dior

Esta fue la primera colección de Haute Couture de Maria Grazia Chiuri al frente de la Maison Dior y, ¡qué entrada! Para mí fue un encuentro de dos mundos: la genética francesa Dior y la italiana de la ex Directora Creativa de Valentino, la cual se nota inmediatamente al ver plasmada la superstición de Monsieur Dior a través de estrellas fugaces y signos zodiacales; fue como un baile de máscaras venecianas en pleno París.

María Grazia sorprendió a todos convirtiendo el Museo Rodin en un glorioso jardín lleno de musgo, árboles y flores; a su vez colgaban listones del techo de espejo, luces y cuentas, dando a la atmósfera un halo de misticismo. Todos sabían que algo mágico estaba a punto de ocurrir: comenzó con trajes de dos piezas totalmente negros, y poco a poco llegaron las estrellas, las flores, los bordados, los drapeados, los metálicos y los tonos empolvados, teniendo como protagonista al tul en sus diversas combinaciones y una cintura marcada que no cesó nunca.

 

Debo ser sincera y admitir que me sigue pareciendo bastante similar a lo que Chiuri realizaba para Valentino; sin embargo, en su defensa, debo decir que ella lo admite humildemente al decir que el jardín-laberinto donde se presentaron sus creaciones es una representación de su propia carrera y búsqueda; y es que debe ser complicado no perderse a sí mismo dentro de una casa tan histórica como lo es Dior, sobre todo después de haber pasado por manos con estéticas tan opuestas como lo fueron el maximalista John Galliano y posteriormente el modernista Raff Simons. Ella parece ser el equilibrio, finalmente.

A pesar de todo, las críticas han sido más que positivas, y todas las mujeres del mundo están emocionadas por esta nueva etapa en Dior. Chiuri entiende a la mujer; en sus propias palabras ella quiere darles sueños que además sean vestibles, no solamente admirables desde lejos, y es precisamente lo que logró con esta primera colección de Alta Costura: vestidos que demuestran su maestría para el uso de telas difíciles como el terciopelo y también para el patronaje que evoca el New Look que volvió icónico a Christian Dior.

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Lo que más me fascinó fueron sin duda las máscaras de seda transparente en forma de mariposa, los tocados altos de plumas, la joyería impecable de insectos, y los zapatos kitten heel. En conclusión: she made it! Fue femenina, romántica, mágica, inspiradora, pero al mismo tiempo fuerte, un poco oscura y perfecta para que cualquier celebridad lo lleve en las próximas entregas de premios Oscar.

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