La Guadalajara de ayer

Todo empezó con una fotografía de Máxi, ese supermercado que a muchos de nosotros nos trae grandes recuerdos.

Al ver esta fotografía, me viene a la memoria nuestra Guadalajara de antes. Esa en donde se podía transitar tranquilamente. Cuando la vida era simple y agradable y podías jugar en la calle, a condición que regresaras temprano.

Eran los tiempos en que las mamás iban al supermercado a diario -mínimo a comprar la leche-, no se usaba hacer el mercado por semana. Al menos en mi casa, recuerdo a mi mamá ir a diario al súper por la comida del día.

En vacaciones, mis amigas y yo éramos felices yendo al Máxi que estaba en Ave. Vallarta y Simón Bolívar y nos sentábamos en el suelo a leer cuentos. Yo me robaba los pistaches con sal que eran carísimos y costaban 5 pesos, los guardaba en la bolsa de mi pantalón y me los comía poco a poco, para que no se terminaran pronto. Y así con botanita en mano leíamos al Pato Donald, a Tribilín, a Superman, a la encantadora Pequeña Lulú y Tobi, Archie, entre otros.

Siempre disfrutando el momento. Hasta el gerente de la tienda nos sonreía y sólo nos pedía no maltratáramos los cuentos. Nosotros, hacíamos caso y los cuidábamos. Era el tiempo en que los niños obedecían y respetaban. No cuestionábamos por qué y corríamos con nuestras mamás siempre que un extraño nos hablaba, a lo que éstas corrían a regañar a la persona que había osado decirnos algo, aunque hubiera sido una simple recomendación.

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Imagen via Guadalajara Antigua

Todos tenemos historias por demás bellas con respecto a nuestra Guadalajara de antaño. Esa simple fotografía seguramente transportó a muchos de nosotros que vivimos esos tiempos, con gozo y nostalgia, a lugares y eventos que disfrutamos y añoramos. Aquellos tiempos en que podíamos salir tranquilamente de la mano de nuestra mamá sin temor a que alguien “nos robara” o nos hiciera algo malo. Lo peor que podía pasar era que si por las noches no nos dormíamos a tiempo, nos asustaban con que el “Coco” nos iba a llevar (aunque nunca supe bien quien era el tal “Coco”).

Cuántos recuerdos de grandes almacenes que fueron nuestro gozo de juventud que ya no existen. El Nuevo París, Almacenes Favier, La Colonial, Calzado Canadá, Sears en el centro, Woolworth, Hemuda, Ricamesa, y así me podría extender a muchos recuerdos que tenemos ahí guardados esperando que alguien los reviva. ¿Se acuerdan de La Casa Colorada?, con su diablo en la puerta que nos asustaba; o de la mercería La Muñeca donde nos llevaban a comprar listones para el pelo; o las telas El Vapor; o Bicicletas del famoso Zapopan Romero; los subterráneos del cruce de 16 de septiembre y Juárez con sus dulces; el aun famoso Café Acrópolis; la Copa de Leche, ¡y el Café de las Sobrillas!

En esta época íbamos al centro a comprar todo, no había tal cosa como un centro comercial hasta años después que se construyó Plaza del Sol que se convirtió en el primer centro comercial de América Latina.

Seguramente, a muchos de ustedes estos lugares no les digan nada, pero les aseguro que a muchos de nosotros nos harán vibrar y sonreír por tiempos, travesuras y momentos vividos que nunca olvidaremos.

Les agradeceré, me compartan recuerdos que  les gustaría que mencionara.

Próximamente mencionare los lugares de esparcimiento de ese entonces. ¡No dejemos en el tintero nuestra Guadalajara de antes!

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