La Gran Roca

Hace mucho tiempo, un Rey colocó una gran Roca obstaculizando el camino. Entonces se escondió y miró para ver si alguien la quitaba de ahí. Algunos de los comerciantes más adinerados así como algunos cortesanos llegaron y simplemente le dieron la vuelta. Muchos culparon ruidosamente al Rey por no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo nada por sacar la piedra grande del camino. Entonces llegó un campesino con una gran carga de verduras. Al aproximarse a la Roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de mover la Roca a un lado del camino. Después de empujar por un largo rato y fatigarse mucho, lo logró . Mientras recogía su carga de vegetales notó que había una cartera en el suelo, justo donde había estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y un mensaje escrito por el mismo Rey indicando que el oro era para quien moviera la piedra del camino. El campesino aprendió lo que los otros no entendieron.

Las enfermedades suelen ser como grandes Rocas en el camino que estorban el recorrido hacia la meta o a nuestro destino, para algunos es la felicidad y para otros el éxito que no termina de alcanzarse porque esa Roca lo impide. Frecuentemente los padecimientos de la salud equivalen a esta Roca que queremos quitarnos porque nos estorba para alcanzar las metas más anheladas de nuestra vida, sin tomar en cuenta que ese estorbo es nuestro camino mismo que hay que recorrer sin eludirlo porque lo más probable es que sea, sin saberlo, un atajo hacia nuestro destino, como lo fue la cartera encontrada por el campesino de nuestra historia.

salud

En mi experiencia profesional, la enfermedad que reiteradamente aparece en el camino de los dolientes, es la Gran Roca que contiene un sentido de aprendizaje y nuestra tarea es ir descubriendo ese mensaje misteriosamente bello y que nos atrae dolorosamente el cual lleva un germen de crecimiento para el paciente que tenga la valentía y la paciencia de enfrentar esa gran Roca, descubriéndose a si mismo más humano y empático, más cercano hacia los demás.

Pocos seres humanos convierten esta tarea en una encomienda de vida ineludible e impostergable, recorriendo así un camino de aprendizaje con su padecimiento, porque paradójicamente es la forma más proactiva que nos conecta con la salud. No caigamos en la tentación de culpar a los médicos y a nuestros seres queridos de nuestras enfermedades cuando nosotros mismos no tenemos parte activa de nuestra salud. Asumamos la responsabilidad y el poder de nuestro bienestar. Si alguna vez perdimos o cedimos el poder, nuestra tarea es recuperarlo, de otra forma es imposible alcanzar nuestra salud.

Cuando menos, son cuatro condiciones que los seres humanos deben poseer para recuperar el bienestar:

a) Poder.

b) Responsabilidad.

c) Tener parte activa.

d) Estar enfocado en soluciones y no en problemas.

Cada apartado merece reflexión aparte, pero si podemos afirmar que resulta primordial hacernos las preguntas correctas para descubrir los tesoros que hay detrás de la enfermedad, y recuperar el poder de nuestro bienestar, tomando parte activa sin caer en la victimización, porque en última instancia si mantenemos la mirada hacia arriba, hacia la vida (hacia abajo esta la muerte), el misterio de la enfermedad se revelará como el sentido de la vida y de nuestra salud, reforzando los motivos más profundos y poderosos para mantenernos sanos.

Ahora, me doy cuenta, que es posible que este enfoque se presta mucho a la retroalimentación y a la reflexión entre los lectores, pues que así sea en un marco de respeto y consideración. Entonces que nuestra intención sea ir desarrollando recursos para nuestro bienestar en un marco de cercanía y búsqueda de sentido de vida.

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