La extravagante seducción de la Gala del MET

Nueva York es una ciudad frenética que ha adoptado la vorágine y el vértigo como estilo de vida; vio nacer rascacielos que desafían la lógica, fue testigo del nacimiento de imperios económicos y también sufrió heridas que marcaron la historia del mundo.

¿Qué puede sorprender a una ciudad que lo ha visto todo?

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La Gala anual del MET (Museo Metropolitano de Arte) de Nueva York no sólo es la cita obligada para los nombres que marcan la pauta en moda, arte, espectáculos y tendencias, también tiene la fascinante cualidad de paralizar y seducir por una noche a Nueva York.

Esta gala benéfica, que se celebra este primero de mayo a las 19:00 (hora del centro de México) tiene dos objetivos: recaudar fondos para el Instituto del Vestido del MET y también dar inicio, de forma oficial, a la exposición de moda que cada año se presenta en el Museo. Este año la desafiante diseñadora japonesa Rei Kawakubo (1948) será honrada con un homenaje y su trabajo será reconocido con una exposición llamada “Rei Kawakubo/Comme des Garçons: Art of the In-Between”.

Desde 1995 Anna Wintour (¿necesita más presentación?) copreside la Gala del MET y el toque único de la Editora de Vogue se nota en cada detalle de la fiesta: su alfombra roja es un despliegue de glamour, elegancia, estridencia, clase y extravagancia en perfecto equilibrio.

Cada año el concepto de la Gala cambia, en el 2016 el tema fue “Manus x Machina: La Moda en la Era de la Tecnología” y celebridades como Rita Ora, Nicole Kidman, Kate Moss, Clare Danes y Madonna llevaron a la alfombra roja creaciones delirantes que causaron furor, ¿cómo olvidar la transformación de Taylor Swift de dulce estrella pop a una cyborg con falda corta y lipstick contrastante con su cabello platinado?

La Gala del MET es una celebración atípica, por ejemplo, los invitados no eligen con quien sentarse. No importa que te llames Gigi Hadid o Jay Z, tus compañeros de mesa serán una sorpresa… y los resultados no siempre salen bien: Lena Dunham, guionista y actriz, criticó despiadadamente al futbolista Odell Beckham con quien compartió mesa en la Gala del 2016, por considerar que ella “no era una mujer acorde a sus estándares”. La agria polémica terminó cuando la creadora de Girls se disculpó públicamente por sus comentarios.

Otra peculiaridad de la fiesta de la Gala es la “prohibición” de tomarse selfies, aunque más de algún invitado no resiste la tentación de conservar una imagen para la posteridad.

Selfies o no selfies, la Gala del MET -esta delirante celebración del estilo, que enloquece cada año a los fashionistas- representa la fantasía y seducción de la moda; un momento efímero donde la ropa se convierte en algo más que telas que nos cubren. Se transforman en magia, en un estímulo para los sentidos.

Y, aceptémoslo, nos encanta entregarnos a esa magia.

 

 

 

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