Juventud, aparente o verdadera

kleidermaedchen-modeblog-fashion-blog-germany-erfurt-berlin-topshop-mom-jeans-lederjacke-halstuch-fossil-topshop-zara-hm-urban-outfitters-2-800x1200El miedo a envejecer se ha convertido en algo cotidiano. Un miedo a las arrugas, a las líneas de expresión… tememos la rayita casi imperceptible en la frente y en ocasiones desde muy temprana edad se empieza a corregir cualquier detalle con tratamientos que van desde lo sencillo hasta lo complicadísimo.

Vale la pena estar bien conservada y preocuparse por tratar de verse bien, pero en ocasiones se nos pasa la mano. Conozco señoras, jóvenes hermosas, que a sus 35 años ya tienen cuatro cirugías de nariz, dos de ojos, de pómulos, una de rostro completo y poco a poco empiezan a perder esos rasgos que precisamente eran sus sellos, lo que las hacía diferentes. La barbita partida, aquella tan coqueta, se convirtió en una raya profunda y, la mirada pizpireta que robaba corazones se convirtió en algo inexpresivo, como si se tuviera una cara de plástico.

Todas necesitamos un retoque de vez en cuando, pero no cada mes. Tal vez dejas de ver a una amiga seis meses y cuando la ves de nuevo, ya no la reconoces; cambió su mirada, ya no es la misma, la ves artificial y te preguntas: ¿qué le pasó? 

Es bueno tratar de mantenernos lo mejor posible, sin embargo me gustaría preguntar: y, ¿qué pasa con tu interior? La cara está perfecta, el cuerpo también. Después de algunos retoques finalmente estás como querías pero… ¿y tu interior? ¿Ese como está?

¿Sigues conservando tus deseos de vivir al máximo, de sonreír (aunque cueste más trabajo por la restirada), de divertirte, de disfrutar cada día, de hacer felices a los que te rodean, de tenederle la mano a quien lo necesita? ¿Estás segura que tu cara combina con tu interior? 

Ojalá que al lucir un rostro impecable tu interior siga proyectando juventud, que sigas teniendo sueños, que te entusiasme un proyecto nuevo por pequeño que este sea, que tengas deseos de reír a carcajadas, de no encerrarte en ti misma y te conviertas en víctima de tu belleza y amanezcas pensando qué cosa te vas a corregir hoy, y corras con el doctor. ¿No sería mejor disfrutar una tarde con tus amigas? O, ¿disfrutando a tus hijos? ¿Haciendo cualquier cosa que te dé un verdadero placer? 

La vida actual tiene grandes retos y tenemos que estar preparadas no sólo física sino también mentalmente, que es lo más importante, a los cambios. Las apariencias son eso, apariencias. Lo importante es qué proyectas interiormente, qué aportas, qué muestras, qué enseñas… porque todos tenemos algo que enseñar, al igual que algo que aprender, de los demás. La vida es un giro continuo y no podemos perdernos ni un momento.

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Si queremos vernos jóvenes, veámonos también jóvenes de actitud. El tiempo nos regala muchas cosas, entonces, más que temerle, debemos honrarlo. No es nuestro enemigo, por el contrario, todo lo que hemos vivido nos ha dejado grandes experiencias y aún nos faltan sorpresas espléndidas. Cuidémonos, sí, pero no abusemos, y cuidemos aún más nuestro interior, que definitivamente siempre será nuestro mejor cosmético. 

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