Hubert de Givenchy fallece a los 91 años

Hubert James Marcel Taffin de Givenchy, aristócrata francés y fundador de la casa de moda Givenchy falleció a los 91 años, dejando un amplio legado que continúa influyendo en diseñadores de todo el mundo.

Su elegancia, modales perfectos y disciplina a la vieja escuela lo hicieron uno de los últimos grandes diseñadores, el creador detrás de una casa de moda que se definía por sus nociones básicas de refinamiento y elegancia. Y que siempre será recordado junto a los grandes de la moda, como Yves Saint Laurent, Coco Chanel y Cristóbal Balenciaga, diseñadores que revolucionaron la industria y el buen gusto a nivel global.

El gigante de 1.90, fue mejor conocido por su trabajo por más de 40 años con Audrey Hepburn en films como «Breakfast at Tiffany’s», «Sabrina» y «A Roman Holiday». Hepburn fue también la inspiración para su primer fragancia «L’Interdit».

Pero Audrey no fue la única que vivió en sus diseños, la princesa Grace de Mónaco, la Duquesa de Windsor, Jacqueline Kennedy, Jane Fonda y muchas más consideraban al diseñador un básico en su clóset, gracias a que juntaba las raras cualidades de crear prendas que eran al mismo tiempo innovadores y eternas.

«La mía es una de las más bellas profesiones en la moda: hacer a otros felices con una idea» -Hubert de Givenchy

Además de esto, fue de los primeros diseñadores en aventurarse en el mundo de los conjuntos de ropa, en su primera colección couture, en 1952. Y en 1954, fue el primer diseñador en lanzar una línea de ropa ready-to-wear de lujo.

El diseñador fue incansable en su trabajo, siendo la cabeza del departamento creativo de Givenchy hasta 1995. De ahí, la marca sufrió al no encontrar una dirección clara: Talentos como John Galliano, Alexander McQueen y Julien McDonald pasaron por ahí, sin éxito. No fue hasta en 2005, cuando Riccardo Tisci tomó las riendas que Givenchy volvió a encontrar su voz.

En 2017, Clare Waight reemplazó a Tisci, convirtiéndose en la primera mujer en ser directora creativa de la casa de moda. Su amor por Givenchy se ha visto en su trabajo con los estampados gráficos en blanco y negro, y su estilismo andrógino que hace referencia al trabajo de Hubert.

Siempre caritativo y humanitario, la familia del diseñador pidió que como último deseo, en vez de flores, se hagan donativos a la Unicef en su nombre.

 

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