Homeopatía básica: Un experto lo explica todo (parte II)

Recién había terminado de llover ese día, eran las ocho y media de la mañana. El día estaba limpio y recién salía el sol. Como siempre el tráfico por Av. López Mateos estaba congestionadamente normal. Por eso con mayor gusto tomé mi bici para ir a mi consultorio, pues es nada más media hora de camino. El día era fresco, el sol que aún no quemaba y todavía con el tiempo holgado podía seguir mi trayecto con mucha más calma que de costumbre.

Mientras escuchaba la música de Ottmar Liebert, me martillaba el pensamiento de lo difícil que es asimilar el concepto de homeopatía por primera vez. Por un lado, que el medicamento que cura es el mismo que enferma en los sanos… y por otro que las diluciones en las sustancias medicinales van despertando su poder curativo ¡a simple vista! Esto es paradójico.

¿Cómo es posible que Samuel Hahnemann, el padre de la homeopatía, haya llegado a estas conclusiones?

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Repasando su vida, nos encontramos con algunos datos curiosos:

Hahnemann, médico, químico, filólogo alemán. Que viendo los fracasos repetidos de la medicina que se practicaba, decidió abandonarla y dedicarse a traducir libros.

En 1790, mientras traducía el Tratado de Materia Médica, del doctor William Cullen, encontró una curiosa afirmación sobre la capacidad de curación de la corteza del árbol de la quina, utilizada para tratar las fiebres palúdicas. Cullen aseguraba que esta cualidad se debía a su sabor amargo y al efecto tónico que ejercía en el estómago. Para comprobar esta afirmación, con la que estaba en desacuerdo, Hahnemann decidió tomar la medicina él mismo repetidamente y observar sus efectos. Descubrió que le provocaba síntomas muy semejantes a los de las fiebres palúdicas y que estos desaparecían cuando dejaba de tomarla. Sorprendido por este fenómeno, decidió repetir el experimento con otras personas, en las que comprobó la aparición de los mismos síntomas. De ahí surgió la duda: ¿no será que la capacidad de ciertas sustancias de hacer desaparecer síntomas es debida a su capacidad de provocarlos?

El resultado del experimento llevó a Hahnemann a plantear la siguiente hipótesis: el poder curativo de las sustancias está en la capacidad que tienen de provocar los mismos síntomas que son capaces de curar.

Para confirmar esta teoría, Hahnemann empezó a experimentar en personas sanas. Utilizaba distintas sustancias que diluía para disminuir los efectos secundarios. Basándose en sus conocimientos de física, agitaba las sustancias siguiendo unos pasos calculados. Observó que el efecto provocado por cada sustancia aumentaba cuanto más se diluía y agitaba. También que toda sustancia capaz de provocar ciertos síntomas también podía hacerlos desaparecer cuando se tomaba en dosis muy bajas.

Con estos hallazgos en sus experimentos, Hahnemann regresa a la medicina con una nueva visión que cambió la manera de ver la medicina.

“La única y elevada misión que debe tener un médico es la de

restablecer la salud en los enfermos, que es lo que se llama curar.”

–Primer párrafo del Organon.

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