Haciendo un mundo más bello

El arte es belleza, transforma y sublima; genera emociones a través de la forma y la estética. El pintor con su pincel delinea formas que comunican ideas, el escultor con sus manos labra sentimientos. Los artistas tienen la gran capacidad de crear mundos «utópicos», de generar belleza en medio del caos, de construir castillos en el aire.

Nuestro mundo hoy en día necesita belleza y armonía; necesita el arte para que —a través de la creación— podamos producir placer, comunicar ideas y emociones. Los artistas plasman belleza en la cotidianeidad y mejoran la vida en sociedad. La sociedad hoy en día es demasiado realista y cínica. Podríamos comenzar a infundir un poco de arte en nuestro entorno. ¿Porque no intentar crear el mundo ideal para nosotros? Podemos hacerlo dentro de nuestras comunidades, hacer bello nuestro espacio, comunicar bondad, armonía y positivismo. Que comience con nuestros pensamientos, después con nuestra palabra y al final con nuestras obras. Las bondad y la belleza se contagian. Además el arte no sólo se encuentra en forma de una escultura o de una pintura, sino que  tiene muchas facetas; lo podemos ver en hermosas edificaciones arquitectónicas, en la tradición culinaria de un pueblo, y en todo el estilo de vida de una cultura.

 

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Hagamos un frente para transformar, para contrarrestar tanta maldad, vulgaridad y fealdad que arrasa con nuestras sociedades. Hagamos un frente de belleza, armonía y alegría, un bombardeo de pensamientos positivos, imágenes reconfortantes, noticias placenteras. Todo esto para generar un nivel mas positivo de conciencia. Si estamos constantemente expuestos al amor y a la belleza, nuestro mundo se transformará en un lugar distinto.

El arte es sublime, su esencia es lo mas parecido a la esencia de Dios. Podría asemejarse al encuentro de manos entre Dios y el hombre en La creación de Adán de Miguel Ángel.

Dios es bondad y belleza, si nuestro mundo fuese un reflejo de nuestro creador, viviríamos en ese paraíso, ese mundo de ensueño. Nuestro libre albedrío nos ha llevado hasta este lugar hoy en día… un tanto oscuro. Retomemos como inspiración la belleza de la palabra y el corazón puro de Dios, el de los niños…. Ahí esta el secreto. Es tan simple pero tan complejo. Así es el arte, una profunda complejidad. Busquemos la esencia, la pureza, la belleza simple en lo más sublime de este mundo.

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