Haciendo maletas

Te observo hijo, empacando tu maleta para tu viaje de bodas, ese que emprenderás próximamente. Tienes una sonrisa y un gozo que reflejas en cada uno de tus movimientos. Cuanta ilusión, cuanta alegría y cuantas expectativas.
Te he visto empacar en otras ocasiones para viajes de aventuras, de estudios, despedidas de solteros de tus amigos, y tantos otros… y sin embargo, tus ojos nunca han tenido el brillo que tienen ahora.

Me gustaría pedirte que lleves una maleta extra. Una maleta en la que guardes todas las cosas especiales que te han acompañado a lo largo de tu vida, empaca bien tus recuerdos, los recuerdos maravillosos desde tu infancia feliz, las travesuras de adolescente, y aquellas tristezas de juventud que parecían no tener remedio. Los recuerdos de esas noches sentados frente a la chimenea platicando aventuras hasta bien entrada la noche, recuerdos de las personas importantes que pasaron por tu vida y que de alguna manera dejaron huella. Llévate solo recuerdos buenos, los malos no valen la pena y solo ocuparán espacio de más.

No te olvides de guardar los consejos, esos que a lo largo de tu vida has recibido. Consejos que vienen de personas que te quieren y desean tu bien. Llévalos porque seguramente en algún momento te servirán. ¡Y qué decir de las sonrisas!, seguramente tu maleta estará  repleta de ellas. Hay personas que no sonríen nunca y es una pena, la sonrisa es la forma visible que adopta un corazón feliz. Recuerda que quien no sabe sonreír es porque no sabe vivir, y si ves a alguien que va por el mundo sin una sonrisa  haz con él una buena obra y regálale una de las tuyas, valdrá la pena, te lo aseguro.

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¡Tus sueños seguramente ocuparán un gran espacio! Acomódalos muy bien para que no te falte ninguno y si en el camino encuentras otros, guárdalos también pues siempre habrá espacio para un sueño, pero no dejes que se queden en la maleta, recuerda que el cumplirlos depende de uno mismo.

Lleva las enseñanzas de tus padres, esas que tanto nos esmeramos en darte. Tu educación, tu buen ser y tu buen estar. Guárdalas junto con nuestro cariño y llévalas contigo siempre. Ten la seguridad que nunca te dejaran, estarán ahí cuando las necesites.

La maleta se va llenando ¡pero falta lo más importante, tu corazón! Es muy grande y tienes que hacerle un lugar especial, te ha traído tantas cosas buenas, y aunque en ocasiones te ha hecho sufrir  ha valido la pena  porque has sido fiel a su llamado. No cambies por nada del mundo, consérvalo así  grande y confiado, te aseguro que te dará una gran felicidad porque una persona de buen corazón siempre será una persona satisfecha y feliz.

Parece que ya no falta nada. Solo el agradecimiento a Dios que te ha permitido tanta felicidad, tantos buenos ratos y esta nueva vida que pronto empezarás. Ve confiado y seguro porque seguramente con tu maleta de enseñanzas, serás muy feliz. No olvides que ¡LA VIDA ES UNA FIESTA! Vívela al máximo y disfrútala, que es un gran regalo.

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