Festejando la vida

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El tiempo de Navidad se acerca. Todos hacemos planes, checamos ahorros, organizamos nuestro mes, sin embargo, me gustaría que dentro de todas esas cosas pensáramos un poco en que es lo que realmente queremos hacer.

Tal vez la reunión con alguien con quien tenemos compromiso, aunque sabemos que no le interesa tenernos en su vida. O con la prima incómoda que siempre nos critica pero… es la prima. O el tío a quien nunca vemos… y así, sucesivamente, nos llenamos de compromisos que no nos hacen felices y sólo terminan preocupándonos, únicamente porque “tenemos que hacerlo” o porque “es un compromiso”, o por muchas razones más.

Estamos viviendo tiempos muy difíciles, tiempos en que debemos tratar de ayudar a nuestro país, desde nuestra trinchera no importa cuál sea, pero mejorando, enviando buenas vibras y tratando de hacer algo por los demás, por pequeño que sea. Criticando y hablando mal, no ayuda en nada, por el contrario, sólo sembramos inquietud. No digo con esto que cerremos los ojos a la realidad, simplemente digo que teniendo una buena actitud hacemos más que haciendo lo contrario.

Entonces, en estas fiestas decembrinas que se aproximan, pensemos con quién verdaderamente queremos pasar nuestro tiempo. A quién queremos llamar, a quién queremos ver, el presupuesto no importa, el objetivo es estar juntos y felices. Es compartir desde una taza de ponche, hasta lo que su bolsillo permita, pero dejarle saber a las personas a quienes queremos y que nos quieren, que ahí estamos, que nuestros lazos no se rompen.

Cuántos amigos o familia tenemos a quienes, por alguna razón u otra, no vemos con frecuencia y, cuando así sucede, nos brindan un gran momento. A los que por alguna razón están lejos de nuestras vidas, busquémoslos y hagamos un esfuerzo por limar asperezas, lógicamente haciéndolo con personas a quienes también interesa hacerlo con nosotros. La vida es más fácil de lo que pensamos y debemos entender que, en ocasiones, también los buenos tiempos terminan, las relaciones cambian y no pasa nada, todo sigue adelante.

Aprovechemos nuestro tiempo, tan valioso, con personas que puedan brindarte algo positivo, que te hagan sonreír y sentir bien, y tratemos de ayudar en lo posible a los que están pasando por una mala racha, si de alguna manera podemos hacer algo por ellos, hagámoslo en la medida de nuestras posibilidades.

Ojalá que este mes que se aproxima sea de luz, de abrazar, de sonreír, de agradecer a Dios la maravillosa aventura de estar vivos, y de aprovechar cada uno de nuestros momentos, de dar y de compartir, y lo más importante: ¡de mejorar!

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