Fernando Romero | Museo Soumaya

A menos de un año de haber sido inaugurado, el museo –ubicado en el complejo Plaza Carso, en la colonia Ampliación Granada– se ha convertido en un landmark de la Ciudad de México y en uno de los principales atractivos para quienes la visitan. Su diseño –un cubo de extremos alongandos que rota sobre su propio eje– es de Fernando Romero, director del despacho mexicano LAR (Laboratorio de Arquitectura), y autor de proyectos como las oficinas centrales del banco Inbursa, en la Ciudad de México, y el Puente y Casa de Té, un pabellón en el parque de arquitectura en la ciudad de Jinhua, en China.

Romero conversó con A, Lifestyle by Andares sobre el diseño y construcción del Museo Soumaya, que alberga una colección de más de 60 mil piezas de arte de los siglos 11 al 19 y constituye la segunda colección de esculturas de Augusto Rodin más grande del mundo.

El Museo Soumaya es un alarde de ingeniería.

México tiene una tradición importante en el campo de la ingeniería y este edificio es una muestra de ello. Está resuelto con 28 columnas perimetrales de acero; cada una de ellas, con distinta curvatura, actúa a tensión. Se trata de un edificio diseñado para albergar un museo de escala mediana, con un auditorio, bodegas para la colección de arte, cafetería, vestíbulos multiusos y seis niveles de posición de altura variable. La última sala es la más alta; tiene seis metros de altura, sin columnas.

¿De dónde surge este diseño?

Si te fijas en la geometría del edificio, te das cuenta de que no podría estar en otro lugar. El diseño responde a las delimitantes del terreno y a las restricciones que impone la propia ciudad. Antes de presentar el proyecto para el Museo Soumaya, participamos en un concurso para un edificio landmark en Beijing. Presentamos un proyecto similar. Un año y medio después, nos pidieron el proyecto para el Soumaya y analizamos las posibilidades de hacerlo con un diseño parecido, con la idea de hacer un edificio que sirviera para poner el arte muy en alto. La arquitectura tiene ese poder de construir memoria y generar cultura.

Y de posicionar a una ciudad.

Por supuesto. Y de representar un momento histórico. Por ejemplo, en la década de 1950, México pasaba por un buen momento económico y la arquitectura era un reflejo de ello. En ese tiempo se hizo muy buena arquitectura, se construyó ciudad; el paisaje urbano se enriqueció con edificios emblemáticos.

Por la tecnología que requirió, ¿se trata de una obra que sólo podía haberse realizado ahora?

Es uno de los edificios de punta en México en lo que se refiere a la aplicación del diseño y las nuevas tecnologías en la definición de la estructura y la forma.

El diseño del Soumaya se hizo muy rápido. Hace dos años teníamos la estructura resuelta, pero nos pidieron hacerla más económica y cambiarla un poco. Hicimos esos cambios en tres o cuatro meses. En otro momento, sin las herramientas que hoy tenemos, redibujar un edificio a nivel estructural hubiera tomado a lo mejor otros dos años.

¿De qué manera el edificio refleja la vocación del museo?

Lo que distingue la colección del Museo Soumaya es la diversidad. Comenzó como una colección de arte clásico y terminó siendo una “colección de colecciones”, al agrupar piezas de distintos períodos y corrientes artísticas. El resultado final es muy ecléctico. Lo que hace el edificio con esa sección que se comprime al centro, es generar distintas tipologías de plantas que reflejan muy bien la diversidad de la colección.

¿Por qué esta forma? ¿Cómo llegaste a ella?

Es interesante cómo, siendo una colección de arte clásico, se optó por un edificio más contemporáneo para el Museo Soumaya. El edificio tiene la rotación característica de las esculturas de Rodin; tiene la organicidad de la arquitectura contemporánea y sus nuevas herramientas, pero también tiene una “piel” muy barroca, esos 16 mil hexágonos te hacen un eco del arte tradicional. Es una arquitectura muy ornamental y, precisamente, el ornamento es algo que está presente en toda la colección del museo.

Gracias a las nuevas herramientas tecnológicas, uno se puede alejar de la modernidad entendida como un objeto estrictamente racional, de esa escuela arquitectónica que produce cajas que son muy eficientes para el desarrollo de mobiliario, pero que no evolucionan.

¿Quieres seguir explorando y experimentando?

Sí. Quiero seguir haciendo cajas, pero también hacer curvas.

No quiero dejar de hacer arquitectura racional para quien la necesite, pero tampoco quiero dejar de hacer arquitectura de vanguardia para quien está en esa búsqueda.

fr-ee.org
soumaya.org

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