Felicidad

Cada uno de nosotros tenemos una definición diferente de lo que “felicidad” significa, lógicamente basada en nuestras propias experiencias. La felicidad no es un bien superficial, existe una gran diferencia entre nuestras expectativas y nuestras realidades. La forma de mirar la vida, con sus desafíos y sus dificultades y la forma como las manejamos, es lo que –como consecuencia- nos proporciona la tan ansiada felicidad.

Una persona feliz es aquella a quien a pesar de estas dificultades diarias de la vida, las supera contando sus bendiciones, no sus dificultades. Envidiar lo bueno de otros no nos permite ver lo bueno de nosotros mismos, eso nos resta felicidad.

Cuántas veces hemos escuchado o inclusive dicho nosotros mismos “yo sería feliz si…”, “si consiguiera…”, “si comprara…” y cuando decimos “qué feliz soy por esto” o “por esto otro” cambia totalmente el concepto de las cosas. Lo importante es darse cuenta que está al alcance de tu mano y, a pesar de las dificultades y problemas diarios, siempre encontraremos un motivo por el cual ser felices y por qué agradecer.

Si hiciéramos una lista de lo que nos hace feliz ahora y la revisáramos dentro de cinco años, encontraríamos que lo que nos hacía feliz entonces es diferente a lo que ahora nos gusta, y así sucesivamente al paso de los años.

felicidad

Simplemente recuerden: cuando teníamos seis años soñábamos con un juguete, y cuando lo conseguíamos no existía nadie más feliz que nosotros. O a los 15 años, cuando el muchacho que te gustaba se dignaba mirarte y saludarte, esa era la felicidad. Y el día de tu boda, del nacimiento de tu primer hijo, en fin… mil y un detalles que a diario nos suceden y que nos permite sentirnos bien. A cualquier edad siempre existirán oportunidades para ser felices, todo depende de la palabra clave: “actitud”, eso es lo que marca la diferencia.

Cómo recibimos nuestro diario vivir es lo que nos proporcionará felicidad, apreciar los pequeños detalles que llenan nuestro mundo, nuestro presente y nuestro futuro. Sin olvidar nuestro pasado, que nos proporcionó también cientos de detalles, sonrisas y buenos ratos. Esa también fue la felicidad.

No pasemos la vida esperando conseguir la tan ansiada felicidad cuando tengamos esto o aquello, ¡valoremos nuestro diario vivir y démonos cuenta que cada momento de vida contiene toda la felicidad!

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