Esperar siempre lo mejor

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Sentada frente a un arroyo, rodeada de nieve y frío, y a la vez con el sol brillando (¡qué maravilla!) me puse a pensar cómo es que yo estaba precisamente hoy, sentada en ese lugar. ¿Será que todo el año espero esta semana especial que tantas alegrías me brinda?

¡Siempre he pensado que lo más importante que puede uno hacer es creer! Sí, creer y manifestar que algo bueno vendrá a nosotros. Todos hemos pasado por acontecimientos duros y penosos, mentiríamos si dijéramos que no ha sido así, hemos llorado, tal vez sufrido, pero no podemos atarnos a las cosas, ellas ya forman parte de nuestro pasado, y el pasado no regresa a menos que queramos seguirlo cargando en nuestra mente, y entonces no habrá nada que nos permita ser felices.

Los pensamientos son muy poderosos y nos toca a nosotros mejorar nuestra vida día a día, enfocándonos en lo bueno, creyendo primeramente en nosotros mismos, confiando que somos capaces de atraer lo mejor, sin miedo. No es fácil, porque en ocasiones nuestro presente se muestra complicado y no vemos prontas soluciones. Pero si pensamos que esto pasará y que se resolverá de la mejor manera, poco a poco lo lograremos. Sé que nadie puede predecir qué sucederá, pero sí puede visualizar soluciones y de esa manera atraer lo bueno.

Veo un pájaro con plumas azul brillante y negras, y pienso en el contraste. Puedo decirles que vi un hermoso pájaro de plumas azules, alegre y saltarín o puedo decirles que vi un pájaro con plumas negras parado en la rama de un árbol. La diferencia es el cristal con el que ves las cosas. Prefiero contarles que sentada frente a un arroyo, rodeada de nieve y frío y con el sol brillando en su esplendor, un hermoso pájaro con plumas azul brillante y negras volaba de un lado a otro y me acompañaba mientras escribía.

Por Graciela Pulido

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