¡Es gratis!

Insisto siempre en la felicidad que las pequeñas cosas de la vida nos brindan. Esas cosas que ignoramos y que en estos tiempos necesitamos tanto. Siempre estamos de prisa, corremos sin cesar de un lado a otro y “no tenemos tiempo” para detenernos una mañana a observar nuestro alrededor. Nos quejamos de enfermedades, pero ¿cómo no vamos a enfermarnos si traemos nuestra maquina corporal al máximo?

Comemos mal, corremos, nos apresuramos y lo peor de todo, ¡nos estresamos! Todo es tragedia, desde el tráfico, los niños, el trabajo, los vecinos, los amigos, los que nos quieren, los que no nos quieren, ¿y qué decir de la pareja? le vemos más defectos que cualidades. Siempre estamos quejándonos.

Hace unos días alguien me envió un reto de 21 días sin quejas. Reto que me hizo pensar mucho, ¿será posible?, ¿podré hacerlo? y ¿por qué no?, ¿por qué no intentarlo?

¡Aceptado! Tratare de ver mi diario vivir con alegría pero sobre todo con optimismo. Hay problemas sí, y muchos, pero si dejo de enfocarme en ellos seguramente alguna puerta se me abrirá y me ayudara a resolverlos. La vida tiene muchas alegrías y debemos estar conscientes de estas. Muchas de ellas no cuestan nada y nos dan mucho.

blog la vie rose

Sonreírle al vecino, no enojarnos con el que nos quiere limpiar el parabrisas, sonreírle, les aseguro que se sentirán mejor ustedes y a él, acostumbrado a que todos lo miren mal y le hagan señas de “no”, le darán un poco de alegría. Prueben sonreír a la persona que nos vende cosas en los cruceros diciéndoles “no” pero un no amable. ¡Además, enseñaran a las personas que los acompañan a sonreír! No podemos ir enojados por la vida, debemos ser más tolerantes, cada quien tiene su propia historia y si conociéramos algunas de ellas nos daríamos cuenta cuán privilegiados somos aún con nuestros problemas.

Los pequeños detalles son los grandes detalles, ¡y no cuestan! Los abrazos son gratis, los gracias, los estoy contigo, los te quiero, el bailar y cantar, aplaudir, agradecer, ¡es gratis!, sentarse a observar, a vivir, a disfrutar, ¡es gratis!

Si tratamos de ser más tolerantes y de sonreírle a la vida, les aseguro que la vida nos devolverá la sonrisa, y seguramente alguien más será tolerante con nosotros mismos. También nosotros lo necesitamos. Contemos bendiciones, no añoremos lo que no tenemos.

Démosle a nuestro cuerpo bienestar, y no forcemos nuestra maquina porque, eso sí cuesta, ¡y mucho!

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