Enamórate de Noruega, tierra de aventura y libertad

Al pensar en un viaje de deporte y aventura, Noruega nunca pasa de largo por los encantos naturales que sólo puede ofrecer este territorio alguna vez cubierto de hielo. Y es que este país de la península escandinava, tiene el mayor número de fiordos del mundo, esas estrechas entradas de mar formadas por el deshielo de glaciares que inunda los valles. De hecho, su parte oeste es conocida como “la Noruega de los fiordos”; allí, los montes delinean el azul intenso del agua y una ligera brisa roza la piel en ráfagas de viento.

El punto de partida es Haugesund, antigua ciudad de vikingos y lugar de nacimiento de Noruega. Su aeropuerto cuenta con conexiones desde Londres, Inglaterra; o Bremen, Alemania, por lo que es de fácil acceso. Desde ahí, en pocos días se pueden recorrer diversos fiordos nórdicos, para encontrar sus particulares sorpresas: grandes rocas al borde del precipicio, cascadas, lagos, cañones, y aire puro. Te invito a conocer tres: Lysefjorden, Hardanger y Åkrafjord.

 

Fiordo de Lysefjorden

Si se conduce al este de Haugesund, se llega al fiordo de Lysefjorden en menos de cinco horas. Ahí, una ruta al borde de los montes, a ratos estrecha y empinada, lleva hasta el Púlpito (Preikestolen), una gran roca plana que sobresale en el precipicio, sobre el canal de agua. Bien vale la pena el trayecto de entre cuatro y seis horas para llegar a este lugar, donde el soplo del viento contagia de libertad, y el horizonte parece no tener fin. Muy cerca, se puede subir a la cima más alta de este fiordo, donde una roca se sostiene entre los filos de dos montañas y parece flotar sobre la nada, ¡a más de 240 metros de altura! Se conoce como Kjerag Bolten, y pararse en ella que es como recibir un shot de adrenalina.

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Fiordo de Hardanger

A tres horas de Haugesund, el fiordo de Hardanger, el tercero más largo del mundo, es ideal para realizar una ruta de caminata de nueve horas. Aunque gran parte del camino es vertical, el cansancio se supera, y hasta se olvida, entre el verdor y las cascadas que llevan a la Lengua de Trol (Trolltunga), un peñasco que surge de la montaña a 700 metros de altura. Y efectivamente, parece una lengua rocosa sobre el lago Ringedalsvatnet, por la que se puede avanzar hacia el precipicio, como si fuera la punta del mundo. ¿La vista? Un horizonte de blancos glaciares.

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Fiordo de Åkrafjord

A las afueras de la pequeña población de Etne, entre Hargander y Haugesund, el fiordo de Åkrafjord es guardián de la quinta cascada más grande de Noruega, y considerada una de las más hermosas del mundo. Langfoss tiene una caída de 612 metros, en que el agua corre siempre en contacto con la pared del acantilado, hasta romper en la agitada superficie. Allí, los caminantes se refrescan con la brisa después de algunas horas en las montañas; incluso, los que navegan en cruceros por las aguas de este fiordo, entre las inmensas paredes de los acantilados.

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La mejor fecha para visitar esta región es entre mayo y octubre, ya que al aproximarse el invierno, las temperaturas son bajo cero y los terrenos se vuelven resbaladizos a causa de lluvias frecuentes, o se cubren de nieve. Verás que las montañas, cascadas y cañones de la “Noruega de los fiordos” parecen aislados del mundo, aunque en realidad son de fácil acceso. Y eso sí, la región bien hace honor a su nombre.

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