El viaje de un vestido en cuarenta años

DVF by AW

Un vestido universalmente aceptado es aquel que le sienta bien a todo tipo de mujer y es del tipo de prendas que permanecen por siempre. Esa fue la visión que tuvo Diane Von Fürstenberg cuando empezó a experimentar con los tops cruzados de las bailarinas de ballet y tuvo la idea de convertirlos en vestidos completos.

Pretendía otorgar elegancia y confort a todas aquellas mujeres que lo llevaran, así nació el vestido cruzado. Se caracterizaba por ser una prenda que se envolvía al cuerpo y se ajustaba de algún u otro modo en la cintura, definiendo automáticamente un cuerpo de reloj de arena. Poco después, vendió cinco millones de piezas y de pronto estaba en todos lados.

“Yo diseño para la mujer que ama ser mujer”, dijo Von Fürstenberg ante la aprobación de la mítica editora Diana Vreeland que la amparó y alentó para continuar con sus creaciones. Conocido en inglés como wrap dress, este tipo de vestido sigue presente en colecciones temporada tras temporada, habiendo sido testigo de cambios dramáticos en la moda durante cuarenta años.

Hoy, la mujer fuerte e independiente concebida por Diane, está más vigente que nunca -y su vestido también- por lo que celebra en el Los Angeles County Museum of Art con una retrospectiva artística y una colección tributo para la más icónica de sus creaciones. La muestra titulada Diane von Furstenberg: Journey of a Dress continuará hasta abril.

lacma.org/event/diane-von-furstenberg

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