El viaje de la vida

Comparando la vida con un viaje, me pongo a pensar en qué significa realmente “El Viaje de la Vida”. Al nacer y en nuestros primeros años, son los padres quienes nos llevan de la mano por esa aventura que apenas empieza, nos enseñan y nos instruyen sobre lo que según sus convicciones debemos hacer y no hacer.
Así, poco a poco se va desarrollando este viaje y vamos pasando por diferentes etapas, hasta llegar al momento en el que estamos ahora, donde ya somos nosotros mismos los que decidimos nuestro diario ir y venir. O tal vez hasta estamos en el momento en que nos toca a nosotros mostrar el camino a nuestros hijos y familia. Por esa razón, para no fallarnos a nosotros ni a ellos debemos prepararnos bien.

Me gustaría que reflexionáramos sobre el momento en que nos encontramos cada uno de nosotros. ¿Vamos por el rumbo adecuado, debemos cambiarlo?, ¿qué podemos hacer para mejorarlo? Todos cometemos errores, pero también tenemos muchos aciertos y estos deberían ser lo importante para nosotros. En ocasiones somos demasiado estrictos con nosotros mismos y con los demás, nos es más fácil decir “deberías hacer esto”, o el criticar a los que nos rodean sin realmente darnos cuenta, ¿qué estamos dando nosotros?

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Al ser estrictos con nosotros mismos, dejamos pasar por alto cosas importantes como darnos tiempo para cosas aparentemente irrelevantes, pero necesarias para nuestro espíritu, como disfrutar una tarde de amigos, observar un atardecer, visitar una persona enferma a quien queremos… Sin embargo insistimos que “no tenemos tiempo”, tenemos más obligaciones que tiempo. ¡Y no debería ser así!, nuestro cuerpo y nuestro espíritu necesitan alimento y esa clase de alimento es la que le damos nosotros mismos.
Todos vamos en el mismo viaje, en la misma dirección, este camino de la vida nos llevará hacia nuestro destino final un día, aún teniendo diferentes objetivos. ¿Cuál es el tuyo?, ¿Acumular bienes, honores, aplausos?, ¿o tienes un propósito más elevado?, ¿qué destino le das a cada uno de tus días? Trabajar por lo que se desea y conseguir cualquiera de tus objetivos si realmente es lo que deseas vale la pena. Ve por ellos, ve por tus sueños. Pero al mismo tiempo debemos pensar en la calidad de vida que nos estamos dando. No olvidarnos a nosotros mismos. Este viaje es también para disfrutar las 24 horas de cada día, todo se puede combinar.
Tengamos una vida más rica y más significativa. Dale importancia a las cosas que de verdad importan, que estas sean las primeras. Que los que te importan, sean lo primero. Este es TU viaje, y es el único que tienes, así que disfrútalo lo mejor que puedas, porque un día irremediablemente, terminará . ¡Dale vida a tu viaje!

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