El verdadero éxito

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La vida pasa muy rápido, trabajamos a un ritmo que casi ni nosotros mismos alcanzamos. Vivimos en la cultura del trabajo, la velocidad, de mantener nuestro tiempo ocupado siempre. Las redes sociales nos inundan con mensajes proactivos protrabajo, mensajes que nos conminan a luchar por nuestros sueños y cumplir nuestras metas. Es verdad que es importante sentirnos realizados a partir de una pasión, un pasatiempo o un sueño. Pero no hay que perder de foco las cosas que realmente importan en la vida: la capacidad de disfrutar de los momentos, regalarnos espacios para los amigos, tiempo para estar con la familia, con nosotros mismos, de estar presentes en la educación de nuestros hijos para así poder inculcarles los valores más importantes.

Trabajar te brinda muchas satisfacciones y, contrario a lo que solía pensarse, ahora el trabajo puede combinarse perfectamente con ser madre y formar una familia, siempre y cuando se encuentre un balance, bajando la velocidad y el ritmo, y teniendo muy claras las prioridades de la vida. El tiempo perdido no se recupera; el trabajo de ser madre es muy demandante y los niños siempre necesitarán la mayor parte de nuestra atención; el amor y el cariño no se compra con nada y esta es la base para la formación de futuros hombres sanos y amorosos. Así que en estos tiempos modernos lo mejor sería intentar encontrar ese balance. Hoy en día existen trabajos muy flexibles que pueden compaginarse perfectamente con las labores del hogar. Para las mujeres creativas o con ganas de seguir aprendiendo, el explorar algún interés nuevo puede ser —además de muy divertido— una fuente de ingresos casi sin tener que salir del hogar. Hoy en día se valoran mucho los productos de pequeñas empresas como «hechos en casa» debido a su autenticidad. Las grandes empresas están adquiriendo productos hechos a mano, orgánicos y caseros por la dedicación y calidad con la que han sido producidos.  Vamos bajando la velocidad, el llegar a ser una persona exitosa no tiene nada que ver con el trabajo. Una persona exitosa es aquella que está en paz con su familia, con sus amigos, con ella misma y con Dios. No nos dejemos llevar por el concepto de éxito que nos grita el mundo. Reflexionemos sobre qué es en verdad la felicidad y busquémosla paso a paso, sin prisas…

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