El secreto del éxito

“Triunfar en la vida”, una de las frases que siempre escuchamos y todos deseamos. Sin embargo vale la pena analizar ¿qué significa realmente triunfar?

Para muchos es conseguir un puesto privilegiado, tener mucho dinero, sentir la admiración de los demás, el aplauso, sentirse envidiado, la satisfacción de ver realizado aquello por lo que tanto se trabajó, cumplir una meta… Podría extenderme con muchos conceptos, cada quien tiene su idea de triunfo, y todas son válidas, pero no debemos olvidar que ese concepto llamado triunfo que tanto nos emociona se encuentra nuestro interior.

Todos conocemos personas que han llegado muy alto, y sería bueno preguntarnos cuántas de esas personas han sabido conservar la sencillez con la que empezaron, con la que tocaron puertas al principio, con la que pidieron consejos. Las personas verdaderamente valiosas son aquellas que a pesar de sus triunfos, siguen siendo las mismas, aquellas quienes no han olvidado su origen. De nada sirve tener la actitud de “ya estoy en la cumbre, ya soy un triunfador y me olvido de aquellos que alguna vez me tendieron la mano. Ya no tengo tiempo para ellos, soy alguien muy ocupado, me rodeo de lo mejor y además… ¡Soy importante! ¡He triunfado!”.
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El verdadero triunfo de una persona no son los títulos ni las posesiones, el verdadero triunfo es que a pesar de haber conseguido todo lo que se deseaba, se sigue siendo la misma persona de siempre. Nadie le quita sus méritos, ni el privilegio de su lucha, sin embargo si a su triunfo le agrega el ser feliz interiormente y hacer felices a los de su alrededor, entonces es un doble triunfo. No vale la pena tener cada vez más cosas materiales y menos bienestar interior.
John G. Pollard decía: “La felicidad es algo que depende no de la posición sino de la disposición”. ¡Nada más cierto!, el único símbolo de superioridad, si se quiere ver así, es la bondad. Al final sólo queda lo que has dado a los demás, la felicidad que has proporcionado a los que te rodean.

Conozco personas muy importantes en diferentes ramos y es un gozo darme cuenta lo agradable que resulta su compañía, la sencillez con la que pueden compartir una taza de café, lo mucho que tienes que aprenderles con solo escucharlos. No hablan ni de dinero, ni de posesiones. Hablan de cosas por demás interesantes, ríen a carcajadas, visten bien pero sin exageraciones, y cuando se van te dejan una sensación de bienestar.
El verdadero triunfo se lleva dentro, poder ver a los demás de frente sin bajar la mirada, sonreír abiertamente, sentirse satisfecho de estar haciendo las cosas bien, mirar atrás y observar el camino recorrido con orgullo, sabiendo que no se hizo mal a nadie, continuar teniendo grandes
metas,  sin olvidar de donde venimos, todo esto es parte del verdadero triunfo. Evaluemos nuestra forma de vivir, y tomemos consciencia de que si estamos en el camino correcto, el triunfo se dará por añadidura.

¡Uno de los secretos es SABER PEDIR!

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