El orgullo de un buen vino mexicano

Nos encanta acompañar nuestras cenas con el sofisticado sabor de una copa de vino tinto, tanto que en nuestra cava nunca faltan los «bordeaux» de Francia, los de La Rioja de España, apuestas más atrevidas como un «syrah» de Sudáfrica, o los tradicionales de la zona vitivinícola de Mendoza en Argentina. En el mundo de la vitivinicultura nunca faltan opciones y siempre sobran razones para disfrutar de su envolvente sabor.

Valle de Guadalupe. Foto de: Ensenada Real State

Lo que muchos no saben es que nuestro país es un fuerte contendiente con atractivas regiones vinícolas que, con el paso del tiempo, han ido ganando adeptos que viajan curiosos a los valles en busca de aquella magia que, como el rumor dice, se aloja en cada copa. La región más conocida en México se encuentra en Baja California, precisamente en el Valle de Guadalupe, y es responsable de casi el 90 % de la producción de vino en el país; con un clima idóneo para el cultivo de la vid, esta región recibe a todo aventurero con la promesa de un escape hedónico para deleitar a todos los sentidos.

Viñedos L. A. Cetto. Foto de: L. A. Cetto

El recorrido comienza con uno de los pioneros vitivinícolas en el norte de México. Terminada la revolución y con el país en un proceso profundo de reconstrucción, un inmigrante italiano de nombre Angelo Cetto Carlo fundó su casa vinícola Bodegas Cetto, nombre que después se adaptaría a L. A. Cetto, y comenzó a hacer realidad su sueño de tener su viñedo en el Valle de Guadalupe. Han pasado casi noventa años desde entonces y hoy L. A. Cetto es una de las vitivinícolas más reconocidas, no solo en el valle, sino a nivel internacional; con mil doscientas hectáreas de viñedos, cuenta con 10 líneas de vinos entre blancos, tintos, espumosos, etc. El recorrido por sus viñedos es un imperdible para conocer los procesos de recolección, transporte, prensado de la uva, producción y almacenamiento.

Viñedos Monte Xanic. Foto de: los sabores de México

Monte Xanic es otro de los obligatorios, son ya 30 años desde que un grupo de amigos se propusieron a crear una empresa de vinos mexicanos de calidad, sobra decir que todas sus expectativas fueron excedidas por la realidad al hacer de Monte Xanic una industria de vinos prémium en México. Igual que una flor de desierto, los vinos de Monte Xanic son audaces y resisten bien el paso del tiempo, y ni hablemos de sus viñedos, un esplendoroso paisaje que se pierde en la distancia donde el clima juega un factor importante para crear este líquido esencial para el paladar y el corazón de todo sibarita que se respeta.

Viñedos Adobe Guadalupe

Aunque cuenta con menos de dos décadas en el Valle de Guadalupe, Adobe Guadalupe ha sabido posicionarse como un pequeño oasis en el desierto californiano gracias a su exclusivo hotel boutique –solo cuenta con seis recámaras de lujo para huéspedes–, a sus delicados vinos que llevan los nombres de los arcángeles y a su escuela de equitación y criaderos de caballos de raza azteca. La cosecha de sus 24 hectáreas de viñedos es tan codiciada que parte de sus botellas ya están vendidas, incluso antes de salir al mercado.

Viñedos Bodegas de Santo Tomás. Foto de: a piece of earth

Por último, no podemos dejar fuera a la casa vinícola más antigua de México, con una historia tan larga que bien podría ser impartida como cátedra debido a la relevancia de sus hechos históricos, Bodegas de Santo Tomás es referente de la cultura vitivinícola, alojado en el Valle de Santo Tomás, esta casa vinícola recibe a todo el que la visita con un recorrido por todo su proceso de producción para después iniciar el proceso de enamoramiento con la cata de sus diferentes vinos a la sombra de los encinos que rodean sus bodegas.

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