EL MIEDO

Acabo de leer un artículo muy interesante del Dr. Phillip C.McGrow, Psicólogo estadounidense de UCLA, en el que comentaba que el 80 por ciento de las decisiones que tomamos, están basadas en el miedo  más  que en el deseo. Me sorprendió y me puse a la tarea de analizarlo y así  me di cuenta que efectivamente en ocasiones así es como tomamos decisiones importantes y dejamos de tomar lo que de verdad deseamos, por miedo.

Como ejemplo comentaba, puede ser que te casaste con X, aunque hubieras preferido casarte con Y, solo por el temor de quedarte soltera, te casaste con X, no te atreviste a esperar a que Y se decidiera. O tal vez, tomaste un empleo aburrido y sin futuro, por el  miedo a que nadie más te emplee en ese algo que era lo que verdaderamente deseabas. Fuiste a un viaje a un lugar que no deseabas verdaderamente, tan solo por el miedo a lo desconocido. 

Cuantas personas viven con una pareja con quien ya no desean estar, solo  por el miedo a quedarse solos, cuando realmente vivirían mejor sin ellos, viviendo su propia vida. Tomamos decisiones diferentes a lo que realmente deseamos, por el miedo a que lo que queremos, no llegue.

Tal vez pienses que no es tu caso sin embargo, te invito a que reflexiones si no estás estancado de alguna manera en tu vida, si estás haciendo lo que  en verdad deseas o lo estás haciendo por temor a no conseguir lo que te haría feliz. Por pequeño que sea. Es por eso que te invito a hacer una «Auditoría» de tu  vida y así darte cuenta que es lo que ha provocado tus decisiones importantes.

Pregúntate si éstas han sido hechas por tu gusto o por miedo. Si alguna vez arriesgaste algo que de verdad querías o preferiste dejarlo como estaba por miedo a fracasar o a no conseguirlo, no importa si fueron relaciones personales, de trabajo, o proyectos. Tal vez trataste y no resultó como planeaste y decidiste no volver a intentarlo, por miedo a volver a fracasar .

Los grandes hombres y mujeres han fracasado una y mil veces y su secreto es siempre volver a intentar, no tener miedo y persistir en sus deseos y proyectos.

 Vivir realmente en toda su intensidad es tomar riesgos, no tener miedo al fracaso. Tampoco digo que debe uno lanzarse a hacer todo lo que se nos ocurra, en ocasiones el miedo también es bueno, nos alerta de posibles peligros y posibles malos momentos, de riesgos innecesarios, sin embargo lo que no debemos hacer, es dejar de perseguir hasta conseguir lo que deseamos,  ese sueño que parece irrealizable, ese proyecto o tantas otras cosas, solo por  no creerte capaz de hacerlo.

Cree en ti, no tengas miedo a no conseguirlo y si no lo consigues, inténtalo de nuevo. No te quedes estancado en tu zona de confort, porque es más fácil no decidirse; atrévete, busca, intenta, conquista tu miedo poco a poco, piensa ¿qué pasaría si no lo consigo? te aseguro que la mayoría de las veces la respuesta es «nada» no pasaría nada, y si no lo consigues, ¿serías capaz de recuperarte? Si tu respuesta es sí, adelante entonces, si tienes el animo y las ganas, seguramente podrás volver a intentarlo las veces que sea necesario, la recompensa puede cambiarte totalmente. ¡Vale la pena! Sal de tu zona de confort ¡Atrévete! Te aseguro que se puede. Toma las riendas de tu propia vida, despídete de esa palabra, dile adiós al miedo, y dale la bienvenida a intentar realizar lo que de verdad deseas. 

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