El legado de Cristóbal Balenciaga en México

Un cuidado minucioso, meses de trabajo arduo y atención al detalle, replanteamientos sobre la estética de la exposición, largas charlas y distancias extensas… son los elementos que cuentan la historia de cada una de las piezas que se presenta en la exposición de Cristóbal Balenciaga en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (MUSA).

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Como relata Javier González de Durana, curador de la colección, Balenciaga subió al pedestal de la alta costura tras establecer tendencias que romperían el contexto de la época, pues su obra pasaría a marcar nuevos esquemas en la forma de vestir de la mujer, pues incluía elementos de la figura que en el tiempo no se consideraban (la nuca, las muñecas y los antebrazos).

La precisión con la que efectuaba su labor le valió el título de “el Maestro”, pues la perseverancia y personalidad que imprimía en cada una de sus extensiones era inaudita y excelsa. Así, en el tiempo del auge contemporáneo Christian Dior y Gabrielle Chanel, quienes fueran considerados los “dioses de la moda”, le llamarían a él “el único verdadero couturier”.

Gracias a los esfuerzos en conjunto de González, por parte del Cristobal Balenciaga Museoa (CBM), y la dirección de la Mtra. Maribel Arteaga Garibay junto con la ejecución de la Lic. Laura Ayala Castellanos, en representación del MUSA, Guadalajara será testigo de 16 indumentarias, con ocho extraídas de colecciones originales y ocho pertenecientes a las protegidas por el CBM; aunque parezcan pocas, recordemos que cada trabajo era único en su clase, y además, está complementada de elementos audiovisuales, literatura y guiños de trazos del artista.

 

Cada uno de los maniquíes contiene una adaptabilidad particular y finamente diseñada para conservar la armonía de cada composición; la entrega de cada una de las personas involucradas en la montura de la colección fue crucial para lograrlo, pues se tenía que adaptar a las medidas originales de la persona para la que fue diseñada cada prenda, según Ayala Castellanos, quien haría una reflexión sobre cómo la visión de Balenciaga incluía que “el cuerpo habita la prenda”, ergo, “la ropa es un hábitat”, y ¿quién no cuidaría de su propio hábitat?

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“Cada prenda tiene un desgaste al momento de ser montada en una exposición, y debe guardar cuatro veces el tiempo que pasa en exhibición, en descanso”, según comenta el curador de Durana, por lo que se hizo un trabajo esplendoroso y a nivel micro, para que pasen a ser descansadas tras terminar su tour en tierras mexicanas. Para finalizar, González reflexionó sobre cómo Balenciaga estaría envuelto en el debate sobre si la moda era arte, y aunque el tema sigue en tela de juicio, culminó su reflexión diciendo que tal vez la moda no era arte, pero que “definitivamente para hacerlo se necesita ser artista”.

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Las visitas guiadas tendrán dos ámbitos: general (abierta al público de manera gratuita) y especializada, cuya batuta correrá a cargo de algunos maestros de la Universidad de Guadalajara, quienes se capacitaron intensivamente para el rol, y estarán disponibles desde el día de mañana 14 de octubre hasta febrero del 2017.

 

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