El gran Pertegaz

Llamar “maestro” a un diseñador de moda implica un reconocimiento que no se debe hacer a la ligera. Para alcanzar ese grado, es necesario haber recorrido una trayectoria llena de éxitos y realizado contundentes aportes a la industria. Se trata de un título honorífico que sitúa al creador en una élite verdaderamente admirada por todos.

La moda española se ha distinguido por su buen gusto y la impecabilidad en sus piezas. Desde hace muchos años, el genial Manuel Pertegaz ya había logrado ubicarse en ese sitial exclusivo, en la cima de la industria. A partir de los años 40, este artista del vestir brindó verdaderos sueños a sus clientas, y a toda aquella mujer que tuvo la oportunidad de llevar cualquiera de sus creaciones.

Fueron 96 años de edad y poco más de 70 vistiendo de ilusiones a las amantes del estilo. Audrey Hepburn, Paulette Goddard, Ava Gardner y Jaqueline Kennedy, fueron solamente unas pocas de las grandes personalidades que gozaron del privilegio de ser vestidas por este diseñador.

La sabiduría de Pertegaz se debió a su empeño, talento y disciplina, en una carrera que le brindó tantas satisfacciones como honores. Y no podía ser de otra manera si en su infancia se involucró en Barcelona con los oficios del vestir; inició como ayudante de sastre, aproximadamente a sus 25 años abrió su primera tienda en la misma ciudad, y casi de forma inmediata inauguró otra en Madrid.

Se comenta que en los 50 rechazó una oferta proveniente de la casa francesa Dior, para suceder al mismísimo Christian, luego de su fallecimiento. Por ese motivo, fue Yves Saint Laurent quien consiguió el puesto.

Este genio de la moda mostró en todo momento la apertura necesaria para adaptarse a los cambios históricos. Es por ello que pudo ser tan productivo y que se mantuvo siempre en la cima, durante tantas décadas que le tocó vivir.

Apegado a sus raíces, también supo cómo imprimir ese sello nacional en sus diseños pero, al mismo tiempo, calar en el gusto foráneo; fue uno de los favoritos en Estados Unidos, e hizo que las mujeres de ese país se rindieran ante los encantos de su exquisitez estilística.

Desafortunadamente, Pertegaz ya no está entre nosotros pero vivirá siempre en el pensamiento de quienes admiramos su ingenio y sensibilidad artística. El maestro se ha ido pero ha escrito una página importante en el gran libro histórico de la moda. ¡Que en gloria esté!

 

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