El gozo de la edad

Siempre he pensado que el pasado da fuerza a nuestro presente y este nos invita a caminar hacia el futuro. Ayer desayunaba  con una amiga joven, una doctora excepcional de solo 34 años, y después de una plática de más de 4 horas, me fui a casa con aquella sensación que te dejan los jóvenes que van abriéndose camino, sensación por demás agradable y esperanzada. Hace tiempo mencionaba a un grupo de mujeres jóvenes, emprendedoras y por demás triunfadoras en lo que cada una realizaba, y me enorgullecía igualmente de tantos talentos de los que estamos rodeados. Jóvenes que van empujando, con muchas ideas a desarrollar, con sueños y grandes expectativas de vida.
Pero el talento lo encontramos en todas las edades, en adolescentes que a pesar de su corta edad, ya pintan para ser responsables y emprendedores. ¿Y qué decir de los grandes empresarios de hoy?, esos señores de todas las edades que han hecho lo que la economía es hoy.
Hay quienes dicen que la mejor edad es la adolescencia Sí, es la edad en la que se empiezan a poner las bases para el futuro, aunado a la irresponsabilidad y alegría de lo que para algunos es, la mejor edad. Pero vienen los que actualmente están en sus carreras, los egresados, los empresarios jóvenes, los empresarios mayores, y… ¿por qué no decirlo?, los que ya van de salida y merecen descansar un poco. Todas las edades son importantes, y más importante aún, cómo la vivamos día a día.

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Todo esto lo menciono porque no cabe duda que en la etapa de nuestra vida en que nos encontramos cada uno de nosotros, es la mejor. La edad no es lo importante, lo importante es cómo afrontamos cada día nuestra vida.

Y me gustaría hablar un poco de las señoras ya no tan jóvenes, de las señoras de nuestra edad.  De las entusiastas de 50 y más.
A través de los años, el concepto de señoras entre 50 y 60 y tantos, ha cambiado tremendamente. Ya nos somos las abuelitas lindas, con nuestro tejido y cocinando, vestidas de colores oscuros, un poco regordetas, con pelo recogido y esperando quién nos necesite para serle útil.
Afortunadamente todo eso ha quedado atrás, ahora estas señoras, somos ¡LAS MEJORES! -Sin ofender a nadie más joven- tenemos señoras encantadoras, entusiastas, empresarias algunas, dirigentes otras, a la moda, guapísimas, con un gran ánimo y deseos de hacer muchas cosas, incluyendo tejer y cocinar en sus ratos de ocio. Lo importante es que el concepto ya cambió, ya no nos ven como abuelitas o señoras mayores, también las hay, en ocasiones, más entusiastas que las más jóvenes. Claro está, nosotros ya no tenemos que lidiar con niños, ni clases, nada de eso. Estamos más enfocadas en nosotros mismas y en no dejarnos atrapar por una palabra que está obsoleta totalmente, la mal llamada: vejez.

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Yo personalmente -que ya rebasé los 60- puedo decir que estoy en mi mejor edad, la estoy disfrutando al máximo: tengo planes, y un entusiasmo que estoy segura me permitirá realizar lo que me propongo. Creo que la palabra clave es ENTUSIASMO, quien no tiene ánimo, no tiene armas para vivir ni para sortear las dificultades que la vida nos pone día a día.
Y las señoras de 40 ó 50, también recuerden que está en su mejor edad, es su mejor momento. Sí, cada uno estamos en nuestro mejor momento, lo importante es sentirlo realmente. Si tienes 40, anímate, ¡venga! Y si ya cumpliste 50 que gozo. ¿Y qué decir de los 60 y 70? Todas conocemos modelos hermosas de más de 80 años, que a pesar de su edad, siguen llenas de glamour.  Entendamos que los años no importan, lo importante es cómo llevas tus años sin importar cuantos sean.

El papel de la mujer ha cambiado totalmente, ahora somos protagonistas de la vida en todos sus aspectos. Empresarias, pintoras, músicos, líderes de opinión, maestras, profesionistas y me podría extender páginas y páginas de todo lo que hemos conseguido.

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No me gustaría por ningún motivo descubrir que he llegado a una edad pensando en todo lo que he dejado de hacer. Prefiero recordar todo lo hecho, bien o mal, ha valido la pena. Animémonos a disfrutar nuestros años, cualquiera que estos sean. A prepararnos para nuestro futuro, estudiar, aprender, y cuidar nuestra salud para estar en las mejores condiciones. Visualizar la mujer que deseamos ser, caminar con brío al aire libre y cuando veamos nuestra imagen reflejada en un espejo o en una vidriera, ver una mujer que proyecte determinación, y ánimo. Que no viva obsesionada por las arrugas, que se vea llena de vida, porque eso es lo transmitiremos a los demás, con unos ojos con un brillo especial resultado de que sigue aprendiendo. Que le guste estar con personas jóvenes, de las que tiene mucho que aprender, y si tiene nietos, que la encuentren divertida y amena, con historias que contarles.

Me gustaría sugerirles el regalarnos unas horas a solas con nosotras y escribir en un cuaderno cómo nos gustaría vernos en un futuro. Un futuro que puede empezar ya. ¿Qué esperamos de nosotros, que tanto nos gustaría vernos felices y completas? Entonces, tratar de hacer cada una de las cosas que nos proponemos, es como un ensayo de nuestro futuro, no importa la edad, todo se puede lograr. De esta manera tendremos más claro hacia dónde dirigirnos y el trabajo que debemos hacer cada una para conseguirlo.
En mi caso, el sentido del humor, definitivamente ocupa el primer lugar. Si me río, ya sea de lo que sucede o de mí misma, tendré feliz mi interior, y se reflejará en todos los actos de mi vida.
Vale la pena ser observadores de nuestra vida: qué hemos hecho y qué estamos haciendo, cuánto aprendimos, cuánto desechamos… para así vivir lo que nos falta con toda la claridad, y lo mejor, con el ánimo y el gozo de disfrutar cada uno de los momentos, ¡porque no olvidemos que estos no regresan!

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